VIENTOS FUERTES QUE VAN A SOPLAR
No Te Va Gustar recorre el interior mientras se preparan para
el lanzamiento de su nuevo disco; también hablan de los nuevos tiempos del rock
uruguayo
"¿Y cómo le ponemos a la banda?" Corría 1994 y esa era la pregunta que Emiliano
Brancciari y Mateo Moreno se estaban haciendo. A los 16 años, ambos estaban
cumpliendo el sueño de casi todo adolescente que se fanatiza con las FM y tiene
alguna noción sobre un instrumento musical: formar un grupo; pero, pequeño
detalle, todavía el mismo no había sido "bautizado". Finalmente, surgió un
candidato que no entusiasmó a ninguno de los dos. Cuando se lo iban a comunicar
al entonces restante integrante de la aventura, el baterista - entonces eran un
trío -, le dijeron "tenemos un nombre para la banda... pero no te va a gustar".
La respuesta fue tan inmediata como inesperada: "¡Qué bueno!" Así, de improviso,
nació No Te Va Gustar. ¿El nombre pensado? Quedó en el olvido.
BASE. Mateo y Pablo, bajo y batería de NTVG.
Ocho años después, NTVG es uno de los grupos más populares del rock uruguayo.
Más de cien presentaciones, dos festivales ganados (organizados por la
Intendencia de Montevideo, en 1998), un aumento del número de integrantes
(pasaron a ser siete), un disco editado, "Solo de noche" que alcanzó el status
de Disco de Oro (3.000 copias vendidas), y al menos cinco temas que pueden ser
calificados como éxitos ("Déjame bailar", "Llévame contigo", "No era cierto",
"Nada para ver" y "Nadie duerme" tocados en radios FM y en discotecas) los
llevaron a los primeros lugares de la escena musical local.
La banda - integrada por los ya mencionados Emiliano en guitarra y voz, Mateo en
bajo, coros y voz, Pablo Abdala en batería, Gonzalo Castex en percusión, Martín
Gil en trompeta y coros, Dennis Ramos en trombón y Mauricio Ortiz en saxo -
volvió de Chile a mediados de abril, donde terminaron de grabar un disco, el
segundo, para el sello Warner. Es el debut en un sello importante y un gran
salto cualitativo, y son conscientes que no exento de riesgos. Luego de la
masterización y finalización del trabajo de arte, el lanzamiento está previsto
para dentro de un mes y enseguida vendrá la presentación oficial. El título del
nuevo trabajo es "Este fuerte viento que sopla".
Desde que llegaron, no han parado de hacer presentaciones en el interior del
país. El sábado pasado estuvieron en la discoteca Oxígeno de Trinidad (Flores).
El 18 tocarán en Aqua Discotheque de Melo (Cerro Largo) y el 25 en Pueblo Viejo
de Colonia. El repertorio de estos recitales está basado en los temas de "Solo
de Noche" y también están probando la reacción del público con las nuevas
canciones.
Mateo Moreno, que en el nuevo disco debuta como voz líder en uno de los temas,
comentó, en una entrevista con Tiempo Libre, la actualidad de la banda y no
larga prenda sobre los títulos de las primeras canciones que serán conocidas. Es
que ellos no lo decidieron todavía.
¿Cómo les está yendo en el interior?
Muy bien, el interior tiene una especie de "eco" con Montevideo, lo que provoca
que los temas de "Solo de noche" suenen todavía como una novedad, entonces los
tocamos y de paso presentamos alguno de los temas nuevos.
¿Cuáles van a ser los primeros cortes de difusión?
Eso es una gran duda... que compartimos los músicos con el sello. No quiero
pecar de soberbia, pero para mí, de los catorce temas hay por lo menos seis que
pueden ser "hits". Así que no te puedo adelantar "primero sale tal canción o tal
otra". Lo que sí, esta vez, en lugar de fusionar ritmos, lo que es rock es rock,
lo que es salsa es salsa y lo que es reggae es reggae.
¿Por qué se da eso?
Porque en otros países de América Latina, como Argentina y Chile donde también
se va a lanzar el disco, son más etiqueteros, entonces el sello tiene que
manejar muy cuidadosamente el tema del marketing para que la gente entienda que
es una banda que maneja muchos ritmos.
Con esa proliferación de ritmos, ¿todavía se consideran una banda de rock?
La definición del rock es tan heterogénea que abarca cosas tan diversas desde
Charly García hasta Iron Maiden. Va más bien por una cuestión de actitud y
siempre la hemos mantenido. Cualquier ritmo que hagamos va a tener atrás el
bajo, la batería y la guitarra, como en nuestros comienzos.
Volviendo al interior, ¿hay público o la propuesta suya encuentra eco más que
nada en Montevideo?
Hay mucho público. Te puedo decir que para la gente que hace rock, hay un montón
de dueños de discotecas y locales que están hartos de la movida tropical.
También ayudó a eso que hay muchos grupos que estamos trabajando fuerte y que no
es una corriente de solo un grupo de gente. Que el rock se haya fusionado con
otros estilos, que incluya percusión y caños le ha otorgado un público más
amplio. Los mismos bolicheros, que históricamente han trabajado con grupos
tropicales, nos dicen que las tendencias están cambiando.
Si entre 1996 y 1997 hubo un gran cambio en la banda, que fue cuando decidieron
pasar de ser un trío a la formación actual, el hecho de pasar de grabar de
manera independiente a trabajar para Warner Chile (que es presidida por Alfonso
Carbone y controla todas las Warner de la región) significa un nuevo desafío.
Para empezar, ya no son los únicos dueños de su propio destino.
Sin embargo, en materia de contenido artístico, aseguran que todavía sostienen
el sartén por el mango ("no vamos a crear ningún tema en el que no nos sintamos
identificados, eso nunca lo hicimos ni lo vamos a hacer").
¿Cuáles son los problemas de ser independientes?
Lo ideal para cualquier banda sería ser independiente. El problema es que no se
suelen tener la experiencia, los contactos ni el dinero suficiente. Acá en
Uruguay todavía es posible porque el mercado es chico, se puede hacer las
promociones, dejar los discos en los puntos de venta, pelearla toda uno
perfectamente. Pero solo acá, por ejemplo, no nos dieron los números para sacar
fuera del país "Solo de noche". Entonces, la falta de muchas cosas te lleva a
tener, si existe la oportunidad, que firmar con multinacionales.
¿Y ahí que pasa? (Aparece el baterista, Pablo Abdala, que no es el mismo que
aprobó el nombre)
MM: Y ahí pasás a no manejar muchas cosas, a ser algo así como un
"empleado".
PA: Por ejemplo, tenés que manejarte con plazos o seguir determinadas
estrategias. Seguís siendo autónomo, pero esa autonomía se ve un poquito
afectada. Lo que los tipos hacen es bancarte el aparataje, todo lo concerniente
a la difusión y el proceso de grabación. Ponen a tu servicio toda la estructura
del sello.
¿En qué? ¿Warner les dijo, por ejemplo, "esa letra no"?
PA: No, en lo musical no se han metido.
MM: Tuvimos la suertes que los catorce temas que les presentamos a la
compañía fueron aceptados. Hay tratos y tratos, de acuerdo a lo que nos han
dicho y hemos escuchado, con Warner conseguimos uno de los tratos más autónomos
logrados hasta ahora.
¿Y en lo económico cómo se refleja?
MM: Si sos independiente, vos ganás lo que vendés y en una multinacional
empezás a ganar cuando colocás una gran cantidad. Por ejemplo, con cien discos
en Uruguay por las tuyas, te quedás con esa plata; en una empresa grande, por
ejemplo, vendés quince mil y el rédito viene después de esa cantidad. Lo que te
recompensa es la promoción que pueden hacer de tu disco en varios países.
Aparte, históricamente casi no hay términos medios, te puede ir muy bien o muy
mal.
¿Qué sería que te vaya muy bien o muy mal?
MM: Muy bien sería vender treinta mil unidades en la región y puedas hacer
una gira; muy mal es vender cinco mil y que el disco se quede juntando polvo en
la góndola de la disquería. Eso no es negocio para la empresa, y por ende, no es
negocio para vos.
PA: Nunca dejás de ser valorado por lo artístico, pero pasás a ser un
número, la cantidad de ejemplares vendidos. Es así, te metés en una etapa
fuertemente comercial.
Comercial, palabra maldita históricamente para buena parte de los artístas y el
público en nuestro mercado, y que será uno de los temas en futuras notas de
Tiempo Libre. Más allá de que el producto final sea intachable desde el punto de
vista artístico, vender muchas unidades podía traer aparejado el odioso adjetivo
de "vendidos". Y ser comercial significaba, erróneamente, buscar el éxito fácil.
Que me disculpen los "apocalípticos" (al decir de Umberto Eco), calidad y
aceptación popular pueden perfectamente ir de la mano, ¿o cómo se justifican los
Beatles o, sin irnos de acá, Jaime Roos?
Pero últimamente se ha notado un cambio en el ambiente del rock. Hace años,
mucha gente fustigó a bandas como Níquel y el Cuarteto de Nos (sobre todo luego
de "Otra navidad en las trincheras) por tener una gran exposición en los medios
y alcanzar grandes niveles de ventas.
Hoy por hoy, grupos como La Vela Puerca, NTVG, Hereford y otros actúan con
frecuencia ante públicos que se cuentan por cientos y hasta por miles, tienen
muy buenas ventas de discos, sus temas suenan en radios no necesariamente
especializadas en rock o música nacional y hasta - ¡horror! díria un guerrero de
la vieja guardia - en discotecas.
¿No sintieron en algún momento miedo de ser comerciales, exitosos?
MM: Hay un preconcepto del uruguayo en general, del uruguayo universitario
te especificaría más, de la definición de lo comercial. No tiene nada que ver lo
masivo con lo comercial. Además acá hay una especie de cultura de cierta parte
del público... como que les gusta "adueñarse" de las bandas. Yo doy clases de
bajo, y mis alumnos me dicen "me encanta tal banda, pero los fui a ver al Teatro
de Verano y había mucha gente, no éramos los mismos de siempre, sentí que ya no
era mi grupo".
PA: Hay un tema de las elites. A la gente le gusta decir que "lo que me
gusta a mí le gusta a unos pocos y no lo comparto con muchos". Creo que eso es
my egoísta. Tener mucho público le da otra libertad a la banda, lo masivo no le
quita jerarquía ni calidad al producto. Hay que entender que los medios de
comunicación son herramientas para llegar a la gente.
¿Nadie les pasó ninguna "factura" por estar en el tapete?
MM: Por suerte no, creo que ha cambiado la predisposición de la gente.
PA: Mientras seas fiel a lo que querés hacer y decir, todo lo que
utilices en el camino, siempre que no perjudiques a nadie, es válido. Aparte, si
no querés ser parte de una movida masiva, no saques un disco.
Leonel García