URUGUAYISMO MÁGICO

 


Aunque Cueste Ver El Sol (+++ Bueno)

NTVG es una banda popular, y lo demostró en la Fiesta Final de Montevideo, en 2003, cuando se vio obligada a cancelar previamente un show en el que se esperaban 10 mil personas y fueron 40 mil.

La banda liderada por Emiliano Brancciari (voz, guitarra y composición) creció a la sombra de La Vela Puerca, en esos mismo espacios libres generados opor la excesiva popularidad en un mercado pequeño. Luego de un debut independiente (1999) ficharon para Warner, sello por el que publicaron Este Fuerte Viento Que Sopla. Oro, platino y estadios. Apareció una tercera banda muy popular, Once Tiros, demostración cabal que el rock latino alla uruguaya fue capaz de convocar a un nuevo público entre hinchas de fútbol, seguidores de murgas, comparsas y carnavales. A esta altura, todo esto es sinónimo de "magia uruguaya", y en la bolsa se incluye comulgar con el Polonio (aunque es más cool La Pedrera), tocar en una comparsa, leer a Benedetti y agitar con NTVG. Fenómeno de moda, este rock popular, tan popular que contagia, es posible -se pudo constatar en el festival El Centenariazo- que superen a consagrados como Los Piojos a la hora de explotar en directo.

Aunque Cueste Ver El Sol, tercer disco de Brancciari & Cía., es otro catálogo de lugares comunes (y no tanto) de esa "magia uruguaya". Los problemas son algunos condimentos, porque cuando ponen un poco de candombe o se meten con el folclore, los abordan con excesiva frivolidad, a excepción de esas guitarreadas murgueras que son uno de los atractivos de su factoría sonora. En esa pretendida y totalizadora uruguayez están, paradójicamente, los puntos más débiles del grupo, en un disco que repunta cuando asoma la electricidad, o bien reaparece el olfato pop de Brancciari en "Solo", "No Te Quiero Acá" y "Al Vacío", muy buenas canciones que por suerte ocupan la primera mitad del disco.


Gabriel Peveroni