PODER CHARRÚA
Los fuimos a buscar a Montevideo y nos invitaron a charlar
en su casa. Trajimos imágenes de su show en el Centenario y de regalo un tema de
su mejor disco: "Todo es tan inflamable".
Pedro Irigoyen
Sería diferente la vida si uno pudiera arrancar cada día con la dosis de energía
que brindó No te va gustar en el show de la mañana del jueves pasado por la
presentación de "Todo es tan inflamable" en el Teatro Flores de Colegiales que
organizaba la R&P con Mario Pergolini a la cabeza. Deberían hacer más recitales
para ver antes de ir a trabajar. Sobre el disco, el cuarto de la banda, dice
Emiliano Brancciari, voz, guitarra y alma de NTVG, que es el mejor, al menos
para él. Para nosotros también, y eso que los otros nos gustaron mucho.
El cantante de la banda uruguaya es argentino, bostero y de Munro, pero se fue
para Uruguay con apenas doce años y hoy es un botija más. Sólo si uno sabe de
antemano que es porteño puede notar que porta una tonada mitad de acá y mitad de
allá, y puede encontrar algunos rasgos de argentinidad en sus formas. La primera
vez lo encontramos en nuestro viaje a Montevideo fue en la conferencia de prensa
que organizaron por la cumbre de presidentes y le preguntamos qué opinaba sobre
las papeleras, a él y a Jorge Drexler.
Esquivando el análisis de un tema que lo excedía, Emiliano hizo suyas las
palabras que corea la gente que los sigue en Buenos Aires y aseguró: "las
papeleras no nos van a separar". Finalizada la conferencia nos invitaron a su
casa que está cerquita del Parque Rodó para hacer esta nota y tomar unos mates
de verdad cebados por "El Japo" Gonzalo Castex. El tipo es más uruguayo que
Zitarroza y Los Olimareños juntos y como buen charrúa cayó con mate y termo bajo
el brazo. Como dato, Gonzalo pasó de la percusión a la batería reemplazando a
Pablo Abdala.
Hicimos la nota con Denis (trombón), Emiliano y Martín (trompeta y coros)
mientras el resto deambulaba por la casa. Hablamos un poco de la infancia del
cantante en Argentina, nos contaron cómo fue que terminaron trabajando con el ex
Sumo y Los Redondos, Tito Fargo; recordamos el verso - ese que dice "Amar sin
nadie, vaya cosa triste / Sin nada que abrazar, miedo a que nos abracen / Amar
con alguien, vaya cosa buena"- que les regaló Mario Benedetti recitado en su
propia voz para la canción más hermosa del disco (al menos para nosotros y por
eso la elegimos para compartirla con uds), y de otras cosas que se enterarán
viéndolo o ya se habrán enterado.
Terminada la entrevista, Emiliano se sentó a tocar el piano –antes aclaró que no
sabía tocar, cosa que no se notó-, y los muchachos nos invitaron a La Comuna, un
boliche que frecuentan y en el que tocaba Monoroots, una banda en la que algunos
de ellos y otros amigos tocan haciendo covers de Bob Marley. Allí fuimos. Hay
que decir que las canciones de Robert Nesta les salen prácticamente idénticas a
las originales. Tan bien que daba pena que no se larguen a hacer su propia
música. Pasta les sobra.
Ahí nos despedimos de ellos y nos perdimos en la ciudad silbando bajito. Estaba
lindo Montevideo, bo. La ciudad invitaba a caminar sin prisa y al ritmo de ese
mar manso que nosotros llamamos río. De aquel lado tienen playas con arena
blanca y viven a otro ritmo, más parecido al de nuestro interior. Lástima que
nos tocó el fin de semana que la ciudad se vistió con vallas de protección y se
llenó de policía. Pero bueno, todo sea por cuidar a nuestros presidentes. Porque
nosotros los elegimos, y poder elegir es lo importante. Muchísimo peor es vivir
en dictadura, eso sí que no te va a gustar...
http://www.ciudad.com.ar/nota.aspx?id=01247349