¿POCO COMUNICATIVOS?: "LO QUE QUEREMOS DECIR ESTÁ EN LAS CANCIONES!"

 


Un disco de platino ("Solo de noche") y otro de oro ("Este fuerte viento que sopla"), un contrato con una multinacional (Warner) y un puñado de buenas canciones transformó a este septeto con nombre por demás llamativo en una de las bandas uruguayas que arrastra más gente. Si como dice Brancciari, el verde también tiene relación con la esperanza, ellos al menos tienen una buena base.

Y como todo proyecto que funciona, genera críticas. Sobre todo cuando hay sectores del público rockero uruguayo que no ve con buenos ojos la masividad, y sí una actitud más autodestructiva o al menos, beligerante.

Emiliano Brancciari es un muy buen compositor (de hecho, ganó el Graffiti en esa categoría en mayo pasado), un buen guitarrista y un correcto cantante. Pero definitivamente, no es un frontman al estilo Gabriel Peluffo o Sebastián Teysera. Más allá que al tener que sostener permanentemente su instrumento no tiene mucha libertad de acción sobre el escenario, se le critica que no es especialmente comunicativo con el público (lo que es evidente), actitud muchas veces confundida con antipatía (lo que no es cierto) o timidez (lo que sí es cierto).

Reunida parte de la banda, es evidente que el músico, pese a ser el guitarrista, el cantante principal y el autor de la mayoría de los temas, ocupa un plano de igualdad con el resto de sus colegas y su voz no sobresale por la de los demás. Por dar otro ejemplo, el baterista Abdala parece ser quien mejor se mueve enfrente de la prensa, contestando casi sin tomarse tiempo con rapidez y solvencia, además de aportar las cuotas humorísticas en las entrevistas. Martín Gil habla poco, pero en sus escasas intervenciones arroja sentencias de peso.

Hasta ese punto, de manera espontánea, se dirigió uno de los tramos de la conversación.

Ya llevan varios Teatros de Verano y este es el segundo como "gran" atracción, ¿la preparación es distinta? ¿Más ensayos, más "prolijidad"?
Emiliano Brancciari.-
Sí, aunque nos encanta tocar donde sea, la presión ahí es mucho mayor, aunque la cantidad de ensayos sea igual.
Pablo Abdala.- En Mundo Afro hay mucho más calor (risas).

¿Y la actitud es la misma?
EB.-
Sí, además nosotros no nos caracterizamos por hablar mucho.
Martín Gil.- Pasa que no tenemos un cantante que hable mucho, ¿te imaginás qué pasaría si el "Chamaco" (Pablo Abdala) fuera el cantante? ¡Tendríamos que instalar una luz verde en los camarines que avisara cuándo tenemos que salir a tocar entre discurso y discurso (risas)!
PA.- Pura fama, ¡si Emiliano dijo casi todo hasta ahora!

Eso de hablar poco en el escenario, ¿lo consideran bueno o malo?
EB.-
A veces lo considero un déficit, me gustaría comunicar más con las palabras pero no puedo. No me sale y no lo sé hacer. Cuesta vencer la timidez, lo que pasa es que los demás me empujan para adelante (risas).
MG.- Sin embargo, para mí es un beneficio. Es preferible una palabra de menos que una de más. Además lo que quiere el público es música; nosotros tenemos en las canciones lo que queremos decir.

¿Pero el público no quiere más interacción además de las canciones?
MG.-
Eso depende del público.
EB.- Con nosotros no van a tener discursos. Y he leído en las reseñas de los recitales que eso siempre se resalta: "no hay mucha comunicación entre el público y la banda".
MG.- Pero nuestra mejor manera de decir lo que pensamos son nuestras canciones, ¡ninguno de nosotros es orador!
EB.- Cualquier otra cosa no sería natural y no nos sentiríamos cómodos.
PA.- Yo creo que cada banda tiene sus códigos de comunicación y de interacción con la gente, así como generan más o menos agite. Es cierto que a nosotros nos han dicho que deberíamos movernos más arriba del escenario...
EB.- ¡Y yo con la guitarra mucho no puedo! Además no saltaremos todo el tiempo, ¡pero la gente agita igual!