SIN GAS NO ES LO MISMO
La Nación
La primera fecha "indoor" del festival no fue muy consistente.
Parece que existe otro Pepsi Music, uno reducido no sólo en
espacio, sino también en convocatoria, en bandas, en clima, incluso en
infraestructura. Las jornadas promocionadas como "indoors" se desarrollan en el
viejo y querido estadio Obras, que, aunque ahora lleve el nombre de la gaseosa
que auspicia el festival, muestra su cara habitual. A decir por el día 5,
anteayer, el gran encuentro anual del rock local se mostró deslucido, con ese
gusto metálico que emerge cuando la gaseosa en cuestión pierde su consistencia
burbujeante.
Cerca de 3500 personas siguieron los shows de Las Pastillas del Abuelo y de los
uruguayos No Te Va a Gustar; alrededor de 1500 se quedaron a ver a El Otro Yo, y
sólo unos 500 disfrutaron de los hermanos Aldana y compañía hasta el cierre de
su set.
El éxodo previsible se instaló como tema de conversación desde temprano, y sólo
bastaba con ver la grilla para concluir que el cuarteto del conurbano nada tenía
que ver con la propuesta de rock latino de dos de las tres bandas que lo
precedieron (más temprano había tocado Smitten). La certeza se dio sobre el
final del show de los charrúas. El público comenzó a cantar: "El Otro Yo, El
Otro Yo, se va a la p que lo parió", y desde el escenario NTVG no hizo nada para
calmar a su gente. El cantante, Emiliano Brancciari, que al comienzo había
afirmado: "Somos argentinos y uruguayos y es ridículo que nos discriminemos
entre nosotros", ahora enrarecía el clima: "Vamos a tocar tres canciones más y
no importa cuántas bandas queden".
N. de R.: Consideramos demasiado estúpida
esta interpretación de los hechos por parte del autor. Más vale primero
informarse antes de sacar conclusiones de este tipo.
Impecable en lo musical, el set de NTVG le puso clima al escenario. Previamente,
Las Pastillas del Abuelo había disfrutado de su público fiel, siempre listo a la
hora de cantar y de responder a los pedidos y saludos de Pity, el cantante. Sin
embargo, la banda que intenta reunir los clichés del rock latino con guiños a
Los Abuelos de la Nada y del primer Memphis La Blusera hizo agua por algunos de
sus flancos, especialmente por el lado de su vocalista, más próximo al
paraavalanchas de un estadio que al espacio del cantante.
Tras un intervalo, NTVG arremetió con "Te voy a llevar", tema de su segundo
disco, Ese fuerte viento que sopla , y las diferencias con la banda antecesora
quedaron flotando en el aire. Había comenzado el concierto del grupo
montevideano liderado por un cantante, guitarrista y compositor nacido de este
lado, en Munro, y sólo había que dejarse llevar por su propuesta. La melodía es
un don preciado y los uruguayos, simplemente, lo tienen. A ello le suman tres
bronces impecables, un percusionista que aporta todo el color de la música
charrúa, un baterista educado en el rock, más un bajo y una guitarra tan sobrios
como solventes..
Buena parte de sus canciones se vuelve irresistible, mezcla de influencia beatle
con un cóctel especial que arranca con Eduardo Mateo y la música uruguaya toda,
se queda un rato largo en el reggae y desemboca en el espíritu acústico del folk
rock.
Sebastián Espósito