NO TE VA GUSTAR EN EL TEATRO

 


“Pensé que estaba solo y no era cierto, si tengo con quien quedarme a festejar…”. Esta frase, robada del primer disco de los No te va a Gustar, marcó como un emblema el clima general del recital ofrecido la noche del sábado. Los uruguayos presentaron su tercer disco “Aunque cueste ver el sol” en el -recientemente reabierto - Teatro de Federico Lacroze y Alvarez Thomas. Como es de esperar, no hicieron honor al nombre de la banda, gustando, y mucho.

El ecléctico público que llenó el Teatro fue apareciendo tímidamente (no se sabe si por un deficiente anuncio del horario o por nuestra querida impuntualidad criolla) hasta superar los mil asistentes. Teniendo en cuenta que No te va a Gustar recién está dando sus primeros pasos en el país, la cantidad de público fue considerable.

Es necesario halagar a estos uruguayos que, mezclando en una licuadora musical una base de rock tradicional, con un claro protagonismo del reggae, una dosis de ska con sus vientos, una percusión murguera, coros del clásico candombe y una zambita de lujo, logran una composición en la que, por supuesto, el todo es más que la suma de las partes.
Con el correr de las tres horas de show, fue quedando en claro el folklore recitalero que nos une con los hermanos orientales: el canto popular (y un tanto xenófobo) de “somo' argentinos, somo' uruguayos, pero chilenos, no”, la cadencia de las palmas, los espontáneos coros de la canción “Zafar” de los también uruguayos de la Vela Puerca, y, por supuesto, el infaltable pogo, “deporte nacional”. No faltaron tampoco los covers de dos dioses de la música: el “In my life”, de Lennon-McCartney, y “Crazy Baldheads” de Bob Marley.

Pisando la medianoche y en claro desacuerdo con el público en su totalidad, se dio por finalizado el espectáculo, de la mano de unos cuantos tambores y una murga improvisada. Las caras de los músicos (demasiado “grandes” para un escenario tan chico) desbordaban de alegría y agradecimiento - el “gracias” al público fue pronunciado al terminar cada uno de los temas, prácticamente-. También los espectadores salieron felices, no podría ser de otra manera considerando que casi todos los temas están teñidos por ese sentimiento de optimismo latino- tercermundista que tanto nos seduce y hermana.

 

Ami Hafner