NO TE VA GUSTAR, CON LA AUTOESTIMA EN ALTO
Cancioneros a rabiar
Después de ganarse al público uruguayo, la banda busca nuevos territorios
para conquistar. El actual grupo insignia del nuevo rock charrúa tocará en Padua
y en La Plata a mediados de abril. Aquí, unas palabras de sus integrantes, como
para ir lustrando termos.
Narcótico y mestizo, rabioso y melancólico, Aunque cueste ver el sol, el nuevo
trabajo de No Te Va A Gustar, aparece en el resplandor de la izquierda uruguaya.
“Fue creado en plena crisis regional. Por eso tiene mucha bronca y melancolía.
También fue un disco escrito en un momento en el que estábamos dando un paso
hacia la adultez. Una edad bastante crítica, y donde te empiezas a dar cuenta de
muchas cosas. Por eso es tan directo a nivel musical”, señala Emiliano
Brancciari, vocalista y guitarrista del grupo creado en Montevideo en 1994. Sin
embargo, entre líneas tira guiños al optimismo. “Quizás está más oculto en
algunos momentos que en otros, aunque la esperanza siempre existió. Eso es lo
que está reflejado en el título del disco. Puede estar todo mal como estuvo,
pero tenemos esperanza y ganas de que haya una salida.”
El progresivo asalto bucanero de La Vela Puerca desde fines de los ‘90 a Buenos
Aires estuvo impregnado de aroma criollo. No sólo la canción de Mateo, la
alegría negrera de Roos y el vuelo experimental de Cabrera encontraron
representar la idiosincrasia del otro lado del charco, el rock, rabioso,
inconsecuente y adolescente, tomó rumbo y miró plantación adentro. No Te Va A
Gustar también se aferró a la senda. “De a poco se va revelando una identidad
dentro del rock uruguayo que lógicamente, en muchos aspectos, no difiere tanto
del argentino. Las diferencias son chiquitas, pero tienen un fundamento.
Y ese intercambio está bueno que adquiera una identidad propia.” La Abuela Coca
tuvo en los ‘90 gran responsabilidad en ese encarrilamiento. Advierte Pablo
Abdalá, baterista de la banda: “En los ‘90, hicieron un quiebre clave dentro del
rock uruguayo. Especialmente en el rock fusionado con otros géneros. Después
vino La Vela, luego nosotros. Otro grupo que marcó muchísimo a nuestra
generación, con su rock oscuro, fue Los Traidores. La diferencia más sensible
entre el rock uruguayo y el argentino está en la lírica. Crecimos escuchando a
los Redonditos, Soda Stereo, Charly y Sumo. Pero ahora están al mismo nivel los
Buitres, la Tabaré u Once Tiros. El rock uruguayo fue consciente de esa
necesidad de nivelarse”.
Y es que el almíbar del mestizaje musical, lejos de toda verborrea sonora, ubicó
al rock uruguayo en una plataforma continental y aproximó al público para su
paladeo. Emiliano manifiesta: “El mestizaje y la búsqueda de alternativas
permitió que mucha gente en Uruguay se acercara al rock. Gente que por ahí lo
curtía mucho, ahora lo disfruta y lo tiene como su máxima expresión. El público
está valorando más lo uruguayo. Drexler es ahora un fenómeno en Uruguay. Si bien
siempre fue un gran artista y talentoso, es masivo porque le fue bien afuera”.
Justamente, la exaltación del dueño y autor de Eco en la pasada entrega de los
premios Oscar puso al movimiento cancionero de la nación rioplatense, un terruño
de poco más de 3 millones de habitantes, en su pico más alto. Trascendiendo los
géneros, el rasgo definitorio de No Te Va A Gustar está en la cosmogonía de la
canción. Explica Pablo: “Somos cancioneros a rabiar. El disco pasa por rock,
pop, reggae, candombe y samba, pero lo que prima es la canción. Incluso creo que
ése es nuestro principal aporte a la sociedad y al rock uruguayo”.
Grupo insignia del nuevo rock uruguayo, y a diez años de constitución, No Te Va
A Gustar inició su posicionamiento en la Argentina –estarán tocando en Padua y
La Plata a mediados de abril– con su flamante disco –que secunda a Sólo de noche
(1999) y Este fuerte viento que sopla (2002)–. “Pretendemos superar las
fronteras, pues nuestro país tiene un mercado chiquito para entrarle a la
música. Queremos que nuestras canciones trasciendan el tiempo.” Pese al
develamiento de la alegría con Tabaré Vázquez, el septeto se mantiene a la
expectativa. “Cuando reivindicas cambios y los pides, cada uno desde su lugar,
el mapa varía. Pero hay que ver hasta dónde. Hay mucha esperanza, si caminas por
Montevideo ves que el sentimiento es otro. Existe una incertidumbre también. El
grupo va a estar en el lugar donde tenga que estar. No vamos a dejar de decir
cosas. Está bueno tratar de ser sincero con uno mismo.”
Yumber Vera Rojas