NOS GUSTA LA CANCIÓN NAZCA COMO NAZCA
Antes de los shows de este fin de semana en El Teatro, la banda uruguaya pasó fugazmente por Buenos Aires para atender a la prensa. El Acople entrevistó a Pablo Abdala, su baterista, que habló sobre su nuevo trabajo “Aunque Cueste Ver El Sol”, las vicisitudes de NTVG y la amistad con La Vela Puerca.
Confitería de un hotel céntrico de la Ciudad de Buenos Aires: la imagen muestra a dos músicos exhaustos de dar entrevistas; ya se hicieron las nueve de la noche y todavía les quedan dos más. A lo largo de toda la jornada los siete integrantes de No Te Va Gustar se estuvieron rotando para atender a la prensa. Mientras unos charlaban con los periodistas, los otros daban una vuelta por el centro, o visitaban amigos y familiares que tienen de este lado del charco. Pablo Abdala (o “El chamaco”, como le dicen por haber nacido en México), siempre bien predispuesto, nos invita a sentarnos y a participar de lo que fueron cuarenta minutos muy amenos y entretenidos. El doble de tiempo del que nos había prometido su agente de prensa...
(El Acople) Sacáme de una duda: ¿Por qué eligieron el nombre
No Te Va Gustar?
(Pablo) Mirá, fue un accidente en realidad. Al principio de todo Emi
(guitarra y voz) y Mateo (bajo) tocaban con otro baterista, que se llamaba Hugo,
y la banda tenía un nombre horrible que no se dice, por cábala. Afuera de
micrófonos tampoco, era horrible, en serio. Y le fueron a decir a este
baterista: “Che, tenemos el nombre del grupo, no te va a gustar”. Y el
otro dijo: “¡Ahh!, está bueno”. Y le ganó al otro nombre.
(El Acople) ¿También es cábala que en sus discos no figure el
track número trece?
Cábala, nada más que cábala. Somos muy cabuleros. También tenemos cábalas
pre-show, pero se trata más que nada de estar juntos, de saltar antes de entrar.
(El Acople) ¿Qué les produce tocar para 10 mil personas en Uruguay y venir a
la Argentina y volver a actuar en lugares más pequeños?
Está buenísimo, es alucinante. Volver a verle la cara a la gente es
increíble. Por suerte tenemos la gran satisfacción de poder tocar paras 10 mil
personas en nuestra ciudad. Eso está muy bueno. Pero también volver a tocar en
lugares pequeños te devuelve una cosa que sólo ahí la generás... tocando tus
canciones a dos metros de la gente. Nos vuelve a generar el sentimiento de tocar
al lado de las personas. Son dos cosas bien distintas.
(El Acople) Ustedes pasaron de tocar en Ruca Chalten a Cemento en muy poco
tiempo. ¿A qué le atribuyen el crecimiento en Argentina? ¿Quién creés que les
abrió la puerta?
Particularmente lo que nos pasó a nosotros fue como bastante rápido.
Nosotros pasamos en un año de tocar en boliches como Ruca Chaltén a llenar un
Cemento sólo tres meses después. Entonces, fue bastante rápido con respecto a lo
que fueron otros procesos como el de La Vela Puerca, que fue un trabajo mucho
más de hormiga. Y yo creo que este crecimiento se lo debemos principalmente a La
Vela, que son los principales responsables de poner al rock uruguayo en un lugar
bastante más masivo. A la vez se lo debemos a un montón de bandas más que vienen
hace mucho tiempo y que hacen un laburo de hormiga hace diez o quince años; La
Tabaré, por ejemplo.
(El Acople) ¿Y cómo explican que ustedes y La Vela Puerca tienen tanto éxito
acá y otras bandas como La Tabaré, El Cuarteto de Nos, entre otras, no consiguen
llegar a tener tanto público como ustedes?
Yo creo que es cuestión de tiempo. En Argentina está pasando algo muy curioso y
es que se está mirando mucho a Uruguay, y eso es en parte gracias a bandas como
Bersuit o Los Piojos que incorporaron murgas, candombes. Es un proceso muy
lento, entonces yo creo que tanto El Cuarteto de Nos y La Tabaré, como Once
Tiros, es una cuestión de tiempo que les vaya bien acá.
(El Acople) NTVG tiene la particularidad de cambiar
bruscamente los estados de animo y los ritmos en el transcurso de un show. ¿Cómo
se siente venir al palo y pisar el freno con los dos pies?
Está buenísimo, los climas manejados en un show son claves. O sea, vos también
podés ir a ver una banda punk y que te alucine, como Los Ramones, y es otro
formato distinto. A nosotros nos gusta la canción primero que nada, nazca como
nazca. Si nace en un formato punk, bienvenida sea, y si nace como cancioncita de
cuarto sentado en la cama tocando la viola, también bienvenida sea. Todos esos
matices se dan en vivo y nosotros tratamos de llevar lo que pasa en el disco
hacia escenario. Somos bastante rompe huevos con eso, sobre todo en las
presentaciones de discos, pero siempre tratamos de acercarnos lo más posible al
disco. Entonces capaz que viene un punk al palo, después viene un reggae más
tranqui, una murga. Eso lo manejamos dentro de lo que es el show.
(El Acople) ¿Vieron a Divididos en vivo? ¿Se saca algo de ahí?
Sí, muchas veces los vimos, y claro que se saca, es una influencia clarísima en
el grupo.
(El Acople) ¿Y otras influencias?
Los Redonditos nos encantan también, es otra de las influencias claras para el
grupo, así como lo es Marley, Los Beatles, Los Rolling Stones, Santana. Pero es
lo que te digo, son todos tipos que tocan cosas muy distintas, pero en los que
el denominador común es la canción. Y lo que está abajo es buenísimo también,
pero lo que está al frente es la canción.
(El Acople) ¿No les da miedo que con tanto abrir el abanico
musical el público se pueda llegar a perder?
Yo creo que corrés riesgos, pero es un riesgo que venimos corriendo desde el
principio. O sea, vos agarrás cualquiera de los tres discos y todos son una
locura en lo estilístico porque salta para cualquier lado. Creo que fue un
riesgo que nos colocó en un lugar muy cómodo a la hora de conocer los estilos.
Ahora vos escuchás un disco de NTVG y no te va a extrañar que haya una polca.
Bueno, capaz una polca sí, pero no te llama mucho la atención, y eso nos da
mucha libertad a la hora de elegir, de arreglar o de componer un disco. Y el
riesgo que se corre es ése. No sufrimos lo que sufren otros grupos de cargar con
la etiqueta. Además, el rock éste que varía en sus estilos, ha traído gente de
otros géneros al rock, y eso es muy importante. Vos ves un recital nuestro y hay
desde niñitos de cuatro o cinco años a tipos de cincuenta o sesenta.
(El Acople) En Argentina cuando una banda empieza a ser masiva se genera una
especie de rivalidad entre los viejos seguidores con los nuevos, y se acusa a la
banda de “venderse”. ¿Les pasa lo mismo a los del otro lado del río?
Es normal, a nosotros también nos pasa. Igual ahora pasa muchísimo menos que
antes porque el público uruguayo está como mucho más tolerante, más permisivo.
Hace diez años no sabés lo que era.
(El Acople) ¿Cómo hace una banda para salir del sello distintivo de un
productor?
Nosotros lo que hicimos fue laburar en cada disco con un productor distinto,
adrede. El otro día estábamos hablando justo del cuarto disco y empezamos a
tirar nombres y eran totalmente distintos a los anteriores. Y no es por estar
insatisfechos con los anteriores. El laburo de Tito Fargo en este disco fue
alucinante pero de verdad, nos hizo crecer de una manera increíble. Fargo nos
hizo crecer principalmente a nivel de interpretación instrumental y nos exigió
mucho. Nos hizo crecer mucho haberlo dejado entrar a lo más íntimo de un grupo,
que son las canciones, y lo dejamos entrar de verdad. El tipo nos hizo sacar
muchísimos prejuicios y vicios, nos abrimos y nos hizo ver muchas cosas, y
estamos muy contentos con haberle hecho caso.
(El Acople) ¿Cómo lo dejás entrar sin que te cambie la esencia de tu música,
como hizo Santaolalla con varias bandas?
Yo creo que hay varias cosas: una es que un productor, además de ser productor
artístico, tiene que hacer que un disco se venda hoy en día. Entonces es como
conjugar eso. Y yo creo que inevitablemente si vos laburás tres o cuatro discos
con el mismo productor vas a adquirir un sonido similar.
(El Acople) Hablemos de los grupos o solistas que conforman “el movimiento
uruguayo”. ¿Qué podes decir de Luciano Supervielle?
Me encanta el último disco. ¡Bah, su único disco! Me parece que es por lejos una
de las cosas más innovadoras que han pasado en Uruguay en los últimos años. Un
musicazo. Aparte es excelente persona. Me parece que rompió muchísimas cosas en
Uruguay, innovó mucho.
(El Acople) ¿Te gustaría que te reversione un tema?
¿Cómo no? Claro que sí, darle el tema y que haga lo que quiera. Es muy creativo
y nosotros somos tipos que cuando arrancamos teníamos una forma de ver las cosas
y a lo largo de todos estos años nos hemos abierto, y estamos innovando más que
nunca. Más que nada después del último disco porque el segundo era mucho más
estructurado y de sonido hi-fi, y éste último disco rompe con los esquemas. Yo
te hablo siempre de la parte de arreglos. Creo que la canción, se presente como
se presente, si está buena te va a conmover igual. Las canciones buenas son las
que puede tocar una banda con 850 instrumentos, o tocarlas con una guitarrita en
la habitación.
(El Acople) Ese segundo disco, “Este Fuerte Viento Que
Sopla”, suena muy pulido. ¿A qué se debe?
Sí, es así. El productor es Mariano Pavéz, un chileno. Y a grandes rasgos los
chilenos tienen otra forma de concebir la música, bien distinta a lo que pasa en
el Río de la Plata. Pensá que La Ley es el grupo más popular, y creo que eso ya
te muestra un poco cómo laburan los tipos. En el Río de la Plata yo creo que es
mucho más crudo, somos muchos más guitarreros, más estridentes, y eso define la
forma de laburar de un productor y de otro...
(El Acople) ¿Y cómo influyó en ustedes un estudio como Del Cielito, donde por
ejemplo grabaron Los Redondos, entre tantas otras bandas grosas?
Influye un montón. Ya cuando entrás a un estudio donde sabés que se grabaron
discos como “¡Bang! ¡Bang! Estás Liquidado” o “La Mosca Y La Sopa”,
decís “a la mierda”. Después cuando entraste ya está, cuando entrás en el
túnel de la concentración te olvidás.
(El Acople) ¿Te gusta más la parte de grabar un disco o la de presentarlo?
Me gusta más presentarlo. Es raro en realidad, los tres formatos que más
definidos tiene una banda son grabar un disco, ensayar y tocar en vivo. Yo con
el que me quedo es con el vivo; es el que más me gusta. Igual el hecho de grabar
un disco es alucinante, pero el vivo tiene una emotividad que no la tiene
ninguna de las otras dos facetas.
(El Acople) Hace algún tiempo, antes del último disco, ¿se esperaban poder
meter 10 mil personas en el Velódromo?
No, la verdad que no. La presentación de los tres discos es bien demostrativa de
esa situación. El primero lo presentamos en la Sala Zitarroza, que tiene una
capacidad de 500 personas, es casi como un teatro. Ahí lo presentamos, y fue
increíble, flasheamos de emoción. La presentación del segundo fue en el Teatro
de Verano, que es un lugar que entran unas 5000 personas. Y el último fue en el
Velódromo, donde fueron 10 mil personas. Pero yo creo que en ninguno pensábamos
lo que iba a pasar en el siguiente, porque te juro que no lo esperábamos. De
hecho, cuando decidimos hacer un Velódromo nos corrió un aire frío, un cagazo
terrible. Estábamos pendientes de la venta de entradas y hasta que subimos a
tocar no lo podíamos creer. Fue muy emotivo.
(El Acople) Hay mucha gente en Uruguay que está enamorada del segundo disco,
y el tercero todavía no les logró entrar del todo, y algo parecido pasa con La
Vela...
Pasa algo bien claro con los discos: cuando a vos te gusta mucho un disco de una
banda y viene el disco siguiente, sea una poronga o esté bueno, te va a costar
entrar. Es lo que pasó con “De Bichos Y Flores” y “A Contraluz” de
La Vela Puerca. Y es lo que pasó con “Este Fuerte Viento Que Sopla” y
“Aunque Cueste Ver El Sol”. Me parece que es tiempo, son discos que demoran
en entrar. Éste es mucho menos hitero que el segundo. Pero te juro que nos
pasaba en Uruguay que venía gente cuando salió el segundo y nos decía que
“Solo De Noche” estaba mucho mejor. Yo creo que es natural, más allá de que
termine gustando más o gustando menos, demora en saber si te gusta porque está
demasiado empapado del disco anterior.
(El Acople) ¿Cómo va a ser la presentación del disco acá en Buenos Aires?
Vamos a presentar el disco al mismo nivel que lo presentamos en Montevideo. Va a
tener invitados y todo lo que tuvo allá...
Emiliano Brancciari, voz de NTVG, relaciona la esperanza con
Tabaré Vazquez y aprovecha para dar su opinión sobre las canciones en general.
(El Acople) Las letras del último disco vienen todas por el mismo lado,
tienen una cuestión de esperanza por algo que iba a pasar. ¿Pasó? (en relación
con la asunción al Gobierno uruguayo del socialista del Frente Amplio, Tabaré
Vázquez)
(Emiliano) Y bueno, pasó una gran parte de lo que queríamos que pase,
ahora falta que se haga realidad. Pero ya con ver la cara de la gente y la
felicidad ya hay un paso gigante.
(El Acople) Cuando ganó, ¿salieron a festejar?
Sí, salimos embanderados.
(El Acople) ¿Pensás que con una canción podés cambiarle la cabeza a una
persona? ¿De qué manera llegás y hasta qué punto creés que influye una letra de
rock?
No, no creo que sea tan así. Hacerle cambiar la manera de pensar no, pero creo
que podés hacer ver las cosas desde otro punto de vista, y que eso sea una de
las cositas que te ayude, pero una canción tiene otro tipo de poderes.
(El Acople) Además de las letras, ¿cuales son las diferencias de este disco
con “Aunque Cueste Ver El Sol” y “Solo De Noche”?
Principalmente el sonido, que es mucho más parecido a lo que somos nosotros
en vivo y en la sala de ensayo. Es más directo, musicalmente y en cuanto a las
letras.
Estadía: cuarenta minutos
Paisaje: confitería del Hotel Milán
Clima: cálido
Estimulante: no hubo
Tercer tiempo: pequeña charla sobre bandas y recitales
Tomás Frere y Leandro Peredo