"TENER EL PODER DEL MICRÓFONO ES UNA POSIBILIDAD ENORME, NO SE PUEDE DESPERDICIAR"
Después de convocar a 2000 personas en dos presentaciones en El
Teatro hace un mes, la banda uruguaya vuelve este fin de semana al país para
realizar una serie de tres recitales en el conurbano bonaerense. La seguidilla
comienza el próximo viernes 23 de septiembre en El Teatro de La Plata (calle 43
entre 7 y 8), sigue el sábado 24 en el Club Sportivo de Haedo (Héroes de
Malvinas 72, Haedo) y termina el domingo 25 en Peteco´s (Meeks y Garibaldi,
Lomas de Zamora).
Año muy movido para los uruguayos, y de consolidación definitiva en nuestro país
a través de su última placa “Aunque cueste ver el sol”. Aprovechamos la
oportunidad para charlar con Mateo Moreno, bajista y co-compositor de la banda,
quien nos cuenta algunos detalles de esta placa, de la influencia del rock
uruguayo en nuestro país, y de los inicios de esta banda que ya lleva once años
de vida.
Siguen presentando el último disco, ¿cómo ves a éste en relación con los dos
anteriores?
El tercer disco es un disco muy sentido, realizado por supuesto en otro momento.
El primero (“Sólo de noche”, 1999) lo compusimos a los 18 años, medio ingenuo,
el segundo (“Este fuerte viento que sopla”, 2002) es mucho más alegre porque así
estábamos nosotros, y este disco fue compuesto en plena crisis de 2002, y
nosotros tenemos la característica de escribir en base a lo que nos pasa. Todos
nuestros amigos se fueron a la mierda, es más, me encontré a muchos en España en
la gira, acá en Argentina pasó lo mismo. Por otro lado estamos en una edad
difícil en la que nos vamos independizando, siguen los problemas de amor y esas
cosas. Fue muy crudo el disco, y creo que es de segunda escucha, que te llega al
escucharlo muchas veces, no es tan hitero como los otros. Sale de la oscuridad
para llegar a la luz, es esperanzador, y lo queremos mucho.
¿Esa situación de amistades que se fueron repercutió mucho en las letras?
Sí, claro. Esa tristeza está, del que se fue porque no tenía un mango, porque
nosotros vamos a comprar al almacén todos los días y vivimos también lo mismo.
Se vivió un año y medio en un pozo muy grande, en el cual aun estamos pero
intentamos salir de a poco, y en ese momento se compuso el disco. Pero es
esperanzador, de ahí el nombre “Aunque cueste ver el sol”, porque ya denota que
en algún momento lo vamos a ver.
¿Qué sienten que el rock uruguayo le incorpora al rock argentino?
Yo creo que somos como la punta de un proceso que empezó hace mucho tiempo, la
música uruguaya siempre existió, pero en estos años hubo una organización,
siguiendo el camino de Jaime Ross o Rubén Rada. Ahora se formó el aparato para
mostrar las cosas, porque teníamos un funcionamiento medio de pueblito, y no
había mucha experiencia con respecto a la producción y al sonido. Las bandas de
Uruguay ahora conquistaron el interior de allá, y se consiguió dinero para poder
venir a Buenos Aires.
Y se abre un camino para todas las bandas nuevas…
Claro, con La Vela Puerca estamos como cabeza a cabeza generando un caminito,
bah, acá un puentecito, hacia Buenos Aires, y también un camino hacia Europa.
¿Cuál fue la influencia que los llevó a fusionar tantos estilos, en lo que se
destacan el reggae, el candombe, la murga, el rock latino, entre muchos más?
En los años ´80, Mano Negra nos mostró como un espejo de lo que nosotros
queríamos hacer. Yo era pendejo y me pegó muy fuerte. Se da una mezcla entre lo
que uno va aprendiendo y nuestra propia raíz. En la banda hay un crisol de gente
en el cual nos gusta el rock, reggae, la murga, la chacarera, el punk, la zamba,
de todo; así que tratamos de hacer temas, no importa lo que salga mientras a
nosotros nos guste como queda, somos muy abiertos, y eso nos divierte.
¿Es como una especie de obligación para una banda uruguaya tocar alguna
murga?
Nosotros al principio no nos animábamos, pero después lo hicimos. Es como
decirle a un cubano que no toque salsa. Desde chiquito tenés un tambor en la
esquina, una murga, te estás colando al tablado para que te pinten; es una cosa
que es tan tuya que deja de ser tuya, es muy raro, y cuando lo tocás lo hacés
con una libertad asombrosa. Siempre está en nosotros presente la murga, y
tocamos permanente con músicos de murga.
¿Cómo fue el comienzo de No Te Va Gustar? ¿Eran un trío?
Sí, con Emiliano (Brancciari, cantante y guitarrista) y un baterista arrancamos
haciendo una especie de power trío, hacíamos temas de Sumo, Divididos. Más tarde
sumamos la percusión, los vientos, después teclas, y ahí la cosa se puso más
seria.
Es imposible no preguntarte por el origen del nombre de la banda.
Nos íbamos a presentar en un festival, pero no teníamos nombre. Con Emiliano le
pusimos un nombre que era horrible y por cábala no lo decimos. Le fuimos a decir
al batero: “tenemos el nombre”, “¿y cuál es?”, “no, no te va a gustar”, y nos
dice “¡está buenísimo!”. Y bue, quedó.
Es un nombre muy fuerte.
Mirá, para tu asombro, una vez tocamos en un lugar muy cheto, y era un lugar en
donde nos asociaban a una marca de cigarrillos, mandaron a hacer todo un estudio
de maketing a Estados Unidos, y cuando llevaron nuestro nombre y el de la marca
de cigarrillos dijeron “no, no, este nombre es tan poderoso que no se le puede
poner nada al lado, es muy fuerte”.
¿Qué sigue para el futuro cercano?
Vamos a tocar en el Pepsi Music con la Bersuit y Arbol en octubre (N. de la R:
sábado 8 de octubre en Obras Sanitarias), también tenemos planificada una gira
por la costa argentina en verano, y hay posibilidades de ir a Córdoba, Rosario,
Mendoza, pero todavía no se sabe. Seguro también tenemos presencia en Pilsen
Rock de Uruguay y Paraguay, y en la Fiesta Final, que es una fiesta uruguaya
enorme con múltiples artes y bandas, muy linda.
La charla va y viene entre distintos temas, y llega a uno en particular, el cual
está muy presente en la actualidad, y preocupa tanto a argentinos como
uruguayos, que es la inserción de la planta de la planta de celulosa, que
afectaría a toda la ciudad de Gualeguaychú, en la provincia de Entre Ríos.
-Quiero aclaran, para toda la gente de Gualeguaychú y para todos los argentinos,
No te va Gustar no está de acuerdo con la planta de celulosa. Entendemos el
planteo del presidente de Uruguay de que hay un millón de pobres y que lo quiere
solucionar y darle de comer a toda esa gente, pero así no es. Se lo dijimos a
través de nuestro micrófono, que es la forma en la que podemos, no estamos de
acuerdo, perdemos lo más valioso que tenemos que es la naturaleza, baja toda la
porquería y afecta la vida de trenita mil personas.
¿Esto que vos decís concuerda con lo que dice toda la gente de Uruguay?
Puede ser que algún gobernante quiera ponerla en el lugar de Argentina para
aprovechar el dinero, pero el pueblo no. El problema es que meten una cantidad
de guita terrible, creo que es la inversión extranjera más grande que se hizo en
Uruguay.
Es bueno que desde su lugar lleven a la gente sus inquietudes y opiniones
respecto a los temas sociales.
Cuando uno es pendejo quiere empezar a tocar por que le gusta, porque se quiere
levantar una chiquilina, por muchas cosas, pero cuando crecés te das cuenta de
que vos hablás y le llega a cierta gente, y esa gente le cuenta a otros, y a uno
le genera una gran responsabilidad entonces. Entonces hay que utilizar esto para
algo productivo, tener el poder del micrófono es una posiblilidad enorme, no se
puede desperdiciar.
Sergio Visciglia