LA CANCIÓN URUGUAYA
La invasión uruguaya continuó el último fin de semana con los dos “toques” de NO TE VA GUSTAR en El Teatro de Colegiales. Con casi tres horas de show y ante un recinto colmado por sus seguidores, los uruguayos presentaron su último disco “Aunque cueste ver el sol”.
Al parecer, al público rockero todavía le cuesta creer que a
partir de este año exista una extrema puntualidad en los espectáculos que se dan
en los lugares más “mainstream”. Por esta razón, cuando ya habían pasado quince
minutos de las nueve del sábado, quedaba muchísima gente afuera, la cual luego
de sufrir el extremo e hipócrita cacheo que incluye cerciorar si alguno tiene
vaya a saber que cosa entre la suela de su zapatilla y sus medias, ingresó al
recinto perdiéndose varios temas.
“Oohh no te va gustar” era el canto de la gente, y sonaba gracioso, así como lo suena el nombre de esta banda uruguaya que se presentó a lugar repleto. Esto es dos violas, el bajo, la bata, un teclado, un percusionista y cuatro vientos, sumado a cuatro integrantes de la “MURGA Y MEDIA” que acompañaron a la banda en varios pasajes de la noche.
La propuesta de la banda es un rock prolijo en su estado puro de
canción, con un gran arraigo al candombe, reminiscencias al reggae y seducciones
al pop. Una estación intermedia del tren que va desde LA VELA PUERCA a JAIME
ROOS.
Al igual que en la gira europea de la que viene NTVG, hubo una modificación
obligada por lesión. El baterista PABLO "Chamaco" ABDALA se encargó de la
percusión y GONZALO "Japo" CASTEX -el percu- se adueñó de la bata. Esto fue
hasta que promediando la noche, los roles volvieron a ser como siempre y el
mexicano agarró los parches.
Entre las llegadas tarde de muchos y el tiempo que la banda se tomó para
soltarse sobre el escenario, el clima se iba generando muy de a poquito.
“No te quiero acá” fue una auténtica carta de
presentación de lo que es la última placa –“Aunque cueste ver el sol”-
donde el mensaje que prima en sus letras es la resistencia al que fuera
presidente de Uruguay hasta las últimas elecciones, JORGE BATTLE.
Novedad fuerte para los seguidores fue ver a EMILIANO BRANCIARI, voz y viola,
moverse por el escenario como jamás lo había hecho: bailar, gesticular,
arrodillarse, y ponerle esa onda que era reclamo del público seguidor de la
agrupación.
Luego de un innecesario intervalo donde se vio un video aburrido y poco audible
de la intimidad de la banda, llegó un momento acústico donde un clima de peña
folklórica invadió el lugar. Así sonó al compás de las palmas la zamba “Ni
uno suelto”, y luego se animaron con la bellísima “In my life” de LOS
BEATLES.
Apareció “Clara”, con participación murguera, y con un
estribillo coreado por el lugar entero. Pasó un reggaecito llamado “Verte
reír”, y luego las cuerdas del bajo de MATEO MORENO anunciaban la llegada de
“Como brillaba tu alma”.
Canciones muy redonditas, muy gancheras, y también muy festejadas por el público
que se dio cita en el Teatro, al parecer, por el hecho de seguir una corriente
musical que viene de el otro lado del charco. La invocación a LA VELA PUERCA fue
extrema cuando luego de que EMILIANO cierre un tema con el primer verso de
"Zafar", todos entonaron esta canción por completo.
En volantes, apoyando, y nombrados por la banda para
dedicarles un tema, estuvieron los chicos de la página
www.noeracierto.com.ar, que siguen
principalmente a NTVG, y a las otras bandas uruguayas.
La noche ofrecía matices poperos con “Voces del tiempo”, temas con aires
a Punta del Diablo, La Pedrera y Varillas como “No hay dolor” y el
sentimiento de pertenencia celeste de “Cielo de un solo color”.
El mensaje que dan las letras de la banda, y tantísimas remeras
del CHE GUEVARA, contrastan con el estupido e insensato grito de “somos
argentinos somos uruguayos pero chilenos no” de algunos. ¿Qué fundamento tiene
este insulto entre pueblos Latinoamericanos que sufren y sufrieron los mismos
pesares?
La banda suena ajustada en cada una de sus alas, cada uno de ellos muestra gran
suficiencia con lo suyo y crean un sonido global muy logrado, que mejora con la
incursión de una segunda viola que podría ser parte estable en las
presentaciones.
Los destacados arreglos en los caños aparecen una vez más con “Más mejor”, que arremete contra ese dios que “no se acordó que tenía hijos del otro lado del Ecuador, si se quemaban en el infierno, o si los mataba la inquisición”.
Luego de casi tres horas de show, con el clásico “No se les
da” se despidieron a pura murga de su primera noche en El Teatro bajo una
lluvia de aplausos.
Un muy buen sonido, lindas canciones, y una banda que se fue acomodando con
el pasar de los minutos en este escenario porteño que tan bien los recibió. Solo
se puede imaginar la senda ascendente para NTVG, que de la mano de sus melodías
sonará cada vez más seguido por estos lares y seducirá a todos aquellos que se
hayan embelezado con la música que llega del país celeste.
Leandro Peredo