IMPORTADO DE URUGUAY
La presentación de su último disco se había dilatado ya
demasiados meses. Las entradas se habían puesto a la venta con mucha
anticipación y la expectativa creada en torno a la presentación de No Te Va
Gustar era demasiada. El sábado 5 de marzo, uno de los grupos más populares del
rock uruguayo tocó ante más de 10 mil personas, en lo que fue el recital más
grande de su carrera.
La cita era en el Velódromo Municipal de Montevideo, ubicado en el Parque
Batlle, una zona residencial en el centro de la ciudad. El clima dio una mano y
proveyó con una noche calurosa y agradable. El ingreso al lugar acentuaba la
expectativa. La recepción con música clásica sonando desde los parlantes y
cientos de jóvenes con remeras y banderas de NTVG ambientaban los minutos
previos al recital. Se sentía en el ambiente: iba a ser una noche muy especial.
Al apagarse las luces, y luego de que la organización emitiera algunos videos de
Amnistía Internacional sobre amenazas a los defensores de los Derechos Humanos,
las pantallas ubicadas a ambos costados del escenario comenzaron a mostrar unas
amenazantes nubes que pasaban vertiginosamente. Sonaban truenos en los parlantes
y los focos relampagueaban.
Y, por fin, comenzó a sonar el primer acorde de “Sólo”, canción que abre “Aunque
cueste ver el sol”. Como en el disco, el comienzo fue tranquilo y melancólico.
Pero no menos atractivo para las diez mil personas que coreaban. Siguió “Me
cuesta creer”, y en definitiva fue con el frenético y rabioso rock “No te quiero
acá” que se desató el pogo y la fiesta.
No Te Va Gustar tuvo esa noche su consagración. Confirmó que pelea cabeza a
cabeza el liderazgo del rock uruguayo junto a La Vela Puerca, y que la
proyección internacional de la música de estos pagos depende casi exclusivamente
de lo que ellos puedan lograr.
Los recitales de NTVG tienen un componente de improvisación y frescura que les
da la unidad necesaria para considerarlos una obra en su totalidad. No son un
mero rejunte de canciones. El grupo lleva al público de tema en tema como
disimuladamente. La gran puesta en escena colaboró para que el show fuera
completo.
Luego del primer golpe, y tras haber atacado ya con varios hits, la banda salió
de escena para volver con el set acústico armado. Y preparen los encendedores.
El comienzo fue con “Difícil”. También pasaron “Adiós” y la zamba “Ni uno
suelto”, todos del último disco. Pero el momento más alto fue con la balada “No
necesito nada” y el enganche entre “Cosa linda” y “Clara”, estos dos con
Sebastián Teysera, de La Vela, como invitado en las voces, y el coro murguero de
La Mojigata al final.
Luego de agradecer al público argentino que cruzó el charco para asistir al
recital, Emiliano Brancciari sorprendió a todos con una brillante interpretación
del tango “Naranjo en flor”, acompañado por piano y bandoneón. Un momento
excepcional para los amantes de las rarezas. “Me voy a dar un gusto”, dijo el
cantante antes de empezar. El gusto fue nuestro.
Los temas nuevos ya están totalmente asimilados entre el público. “Verte reír”,
“Reevolución” y “Voces del tiempo” hace rato que son éxitos. “Al vacío”, quedó
claro, es la nueva excusa para los mejores pogos. El tono más pop de las
canciones de “Aunque cueste ver el sol” acerca a NTVG a un estatus más
internacional. De todas formas, las raíces uruguayas de canciones como “Cielo de
un solo color” siguen aferrándolos a estas tierras.
El final, con tres clásicos de la banda, fue tremendo. “No hay dolor” y “Te voy
a llevar”, del disco Este fuerte viento que sopla, precedieron a “No era
cierto”, la canción inspiradora de los mejores pogos que hayan visto los
escenarios del rock uruguayo. Y punto.
La noche superó ampliamente las expectativas de todos –banda y público– y dejó
la certeza de que No Te Va Gustar está muy lejos de alcanzar su techo de
popularidad y muy cerca de seguir los pasos de La Vela para cosechar éxitos en
Argentina y probar suerte en Europa.
Christian Müller