EN EL CAMINO

 


EMILIANO BRANCCIARI, 26 AÑOS, FLACO ESPARRAGO Y CARA DE BUEN MUCHACHO. SE ENOJA POCO, RINDE CULTO A:

- SU MAMÁ, UNA TANA QUE COMO TODA MADRE NO ESTA CONFORME CON LA ATENCIÓN QUE LE BRINDA AL NENE
- SUS AMIGOS
- SU PERRA, ABRIL (EN HONOR A LA ACTRIZ ESPAÑOLA VICTORIA ABRIL)

SUEÑA CON FORMAR UNA FAMILIA Y TENER HIJOS, NO TIENE VERGÜENZA DE DECIRLO AUNQUE SUENE EXTREMADAMENTE ROMANTICÓN. TOMA MATE, LE GUSTA EL FÚTBOL Y DICE QUE NADA DE ESO LO PRIVA DE SER UN AUTENTICO ROCKERO.
ES VOCALISTA DE NO TE VA GUSTAR, LA BANDA QUE GUSTA Y PICO. ESTE AÑO SACAN EL TERCER DISCO Y SE EMPIEZAN A VENDER EN EUROPA.

- Estudiaste Comunicación, Psicología... te suena “crisis vocacional”?
Sí, totalmente, arranqué a estudiar porque es algo que hace bien, pero...

- Hace bien o dicen que hace bien?
Nooo, hace bien leer, comunicarse con otra gente que no sea del grupo de música.

- No me hagas el verso. Hace tan bien que decidiste no estudiar más.
Bueno, sí estudié. Cuando salí del Liceo 10 me anoté en el IPA para estudiar Historia. Después me embolé.

- Cuánto tiempo después te embolaste, a las dos horas de empezar?
Más o menos. Fui tres meses, después me anoté en Ciencias de la Comunicación. Cursé tres años.

- Te imaginabas haciendo algo de Comunicación?
No sé –Emiliano mira al techo, busca en su disco duro algún motivo convincente que lo haya arrastrado a las aulas en aquellos años y ocupa las manos con los rulos de la nuca: elige uno de los tirabuzones, lo toma, lo envuelve en el dedo índice, lo estira y después lo suelta cuan elástico nuevo. Así durante toda la entrevista, sobre todo cuando tiene que pensar una respuesta- Viste cuando...cuando decis...a mi me hubiera gustado tener un programa de radio, pero en realidad no sirvo para eso.

- Por qué, te pones nervioso?
Claro, no tengo facilidad de palabra.

Y es cierto. El que alguna vez lo haya visto arriba de un escenario entiende la afirmación. Emiliano se inhibe frente a los desconocidos y por eso con ochocientas personas que aplauden, gritan y cantan sus canciones alucinados frente a sus narices, a él se lo ve duro como huevo para ensalada y se lo escucha a penas decir “buenas noches” y algún “gracias”. No le pidan más, ese es su problema.

- No me gusta ser así porque paso por antipático.

Pero también es su victoria: Emiliano logró hacer de su timidez una marca. Su publico lo disculpa. “Es así, tímido”, explica la gente cuando uno cae a un recital de la banda sin conocer la condición del vocalista y al presenciar la aparente frialdad del pelirrojo pregunta: “Che, y a este, qué le pasa?” Padece timidez.

- Estudiaba porque me hacía bien, ahí conocí gente, me levantaba temprano...

Lo dice convencido, como un verdadero beneficio de ir a la Facultad.

- Pero no era lo mío –al fin lo reconoce- En Psicología me anoté, pero no fui nunca. En Ciencias Sociales me anoté dos años seguidos, pero fui a clases dos semanas cada año. También influyó que la música me sacó tiempo: cuando cursaba segundo de Comunicación grabamos el primer disco (Sólo de noche, 1999) y falté dos meses enteros. Y lo mismo me pasó con ciencias Sociales porque estábamos grabando Este fuerte viento que sopla.

- Ahora te anotas en otra carrera, terminas el tercer disco que NTVG va a sacar en la segunda mitad del año y te va tan bien como con los otros dos. Es cábala!
- Vos te reís? La última vez que me anoté fue por cábala, te lo juro. Algo así como “Si puedo voy, ojalá no pueda ir”

El hombre es cabalístico al mango. Cábala para despertarse, cábala para irse a acostar. Por cábala se abraza con los integrantes de NTVG antes de un toque y gritan como para desflecarse las cuerdas vocales, por cábala se niega a revelar el nombre original de la banda, cuando pasó aquello que todos saben, el día que uno preguntó “Che, y cómo se va a llamar el grupo?” y otro le advirtió “No te va a gustar”. El nombre que verdaderamente habían pensado para bautizar al grupo, nunca salió de la boca de Emiliano. Al menos enfrente a un grabador. Claro, es cábala.

- Naciste en Buenos Aires, contame de cuando eras chico.
Mi casa era muy humilde, la habían empezado a construir mis padres, pero se separaron y quedó por la mitad. Tenía techo de chapa y se llovía. En invierno teníamos que ir en medio del terreno para dar bomba y así tener agua para lavarnos la cara. A mi me daba vergüenza con mis compañeros de escuela. Nunca llevé a nadie a casa.

- Te daba rabia?
Sí, más bien. Sos un guacho y decís, por qué yo no puedo tener tal cosa? Pero también tengo recuerdos lindos de esa etapa, porque aunque no teníamos ayuda de mi padre y la situación económica era mala, en casa la pasábamos bien con poco. De grande entendí que me tendrían que haber faltado muchas mas cosas de las que me faltaron, entonces estoy eternamente agradecido. No sé como explicarlo, pero mis abuelos maternos y mi madre amortiguaban todo, eran puro cariño.
Mirá, todavía sigo usando esta camiseta de Boca que me regalaron mi abuela y mi hermana cuando cumplí doce años. Fue uno de los regalos más lindos que tuve –cuenta mientras se la estira en el pecho y se mira- Ahorraron como locas y gastaron todo lo que tenían para comprarme esto, entendes?

- Con tu viejo te llevas bien?
Sí, hoy es un amigo. De repente, no entendí algunas cosas, pero no soy quien para juzgar. A él no le tengo la adoración que le tengo a mi vieja – se escucha, se arrepiente, pero ya está dicho- mmm...queda medio feo, no? (sonríe)

- Siempre sos muy explicito en agradecerle a tu madre. Si tuvieras que cambiarle alguna cosa a tu vieja y a tu viejo, qué sería?
Dejame pensar...-hace un silencio y se agarra los rulos, piensa y se anima-:
A mi padre le sacaría una boludez, le diría “movete”. A mi madre – la deja para el final porque le resulta el triple de difícil-
No, a mi madre nada.

- Nada, cómo que nada, algo te debe reprochar...
Ah, eso si, a ella nunca nada le alcanza. No la llamo en dos días y me reprocha “es la última vez que te llamo”. Pero el enojo le dura sólo un rato. Después su hijo le cae con un atado de ropa sucia, le invita unos mates, y listo. Tengo lavarropas acá, pero le llevo la ropa a ella...El cordón no lo rompí –dice consciente y tranquilo.-

- Y entonces, que le cambiarías a tu vieja?
Se acomoda en la silla y ya a las cansadas dispara:
Qué no quiere probar la marihuana!

- Bueno, sigamos la historia: cuando tus padres se separan, tu madre, que es uruguaya, se vuelve a Montevideo con vos y tu hermana. Tenías trece años, cómo fue la llegada?
Tenía amigos de verano acá porque pasaba las vacaciones de verano con mi familia materna. Pero cuando empecé el Liceo la historia era otra, porque no conocía a nadie y encima era “el porteño”

- Cómo sobreviviste? Te llamaste a silencio?
No, al contrario, me peleaba con todo el mundo.

- Eras bardero?... No tenes pinta.
Sí, en ese momento, sí. Pensaba “no quiero estar acá, nadie me quiere” Un día conocí al Chamaco (Pablo Abdala, baterista de NTVG) que es mexicano y se sentía discriminado igual que yo, la cosa empezó a cambiar. Nos hicimos muy amigos, hasta el día de hoy.

- Después vino la etapa del fútbol.
Jugué en Bazáñez, jugaba bien pero los partidos eran los domingos de mañana y yo quería tocar de noche, así que dejé. Además no me veía jugando en un cuadro chico, que cuando vas a entrenar te tenes que bañar con agua fría...

El que oye piensa que Emiliano es adorador del confort, pero su casa habla de lujos muy sencillos. Vive en un edificio muy antiguo con seis amigos y su perra, Abril. Antiguo sí, pero no ese antiguo de mármoples y bronces pulidos, si no el antiguo de pintura descascarada y tierra que pasa semanas sin ver la escoba. En la puerta de entrada de su apartamento da la bienvenida un poster con una mina casi en bolas al mejor estilo taller mecánico. Un paneo de izquierda a derecha de su habitación mostraría algo así como un piso de madera que jamás conoció la cera, una computadora y un antiguo equipo de música apoyados sobre una mesa escasa, piano negro que funciona como apoyadero de discos, desodorantes y espumas de afeitar Lord Selby; afiche pegado a la pared de Bob Marley (primer objeto de culto de Brancciari) y otro de Los Beatles (segundo objeto de culto de Brancciari); mesa de luz con terrible televisor encima, portarretrato de sus dos sobrinos del alma, y cama de dos plazas verticalizada, “la pongo parada, contra la pared para que me quede más espacio”. Ropero en cármica marrón, porta cds apoyado en el piso, con la colección de Bob Marley, Los Beatles, Los Rolling Stones, ,los dos cds de No te va gustar, y alguna cosa más. El baño no lo vi, pero él confiesa que cada dos por tres se queda sin agua. “Caliente?” “No, no. Ni caliente ni fría, sin agua.” Evidentemente, Emiliano no abandonó el fútbol para gozar de los lujos que ostentan las estrellas de rock uruguayas.

- Con la guitarra empezaste como tantos otros que hoy están arañando cuerdas encerrados en su cuarto.
Sí, la guitarra se la debo a mi familia, porque como buenos italianos siempre había guitarreadas. Mi madre cantaba y tocaba. Las primeras canciones me las enseñó ella. En el Liceo formé mi primer banda con el Chamaco que se llamaba La Gran Estafa. Éramos horribles.

- Y llegó No te va gustar.
En quinto de liceo nos hicimos amigos de Mateo (Moreno), y armamos NTVG para un toque que organizaba el liceo en la placita. El agarró el bajo, yo la guitarra y el Chamaco (Pablo Abdala) la batería. Ahí empezó todo, cagados de frío porque era al aire libre: fue un 25 de junio de 1994.

- Nunca arrancaste para las ocho horas?
Sí, trabajé repartiendo volantes en una vidriería, y como empaquetador en un supermercado. Eso fue horrible porque te trataban como si fueras menos, no solo los dueños también la gente. Estuve dos meses y me rajé.

- Cuando decidiste dedicarte a la música seriamente?
Me fui de casa a los 23, con la plata sufieciente como para mantenerme dos meses. Tenía un miedo bárbaro porque sabía lo que era vivir de la música en este país. Habíamos sacado el disco dos años atrás y los frutos no estaban, porque de la venta de discos no vivís. Tuvimos suerte y justo nos empezaron a llamar para tocar en el interior.

- Hay quienes piensan que NTVG es demasiado dulce para integrar el rotulo de rockeros, cómo te cae eso?
Somos rockeros, pero no nos vemos obligados a hacer algo sombrío ni darle explicaciones a nadie.

- No te va la imagen del rockero malo...
Claro. Está mal creer que el rockero se tiene que vestir de negro y protestar, y que no puede cantarle al amor. Eso no es así.

- Podes ser rockero y feliz?
Sí, yo soy feliz, y me encanta cantarle a una mujer o a mi familia.

- Están preparando el tercer disco que sale este año, cómo va?
Los temas ya están compuestos. Ahora tenemos que bajar de treinta canciones a la mitad. Estamos laburando más estructuras para empezar a ensayar el primero de Abril.

- Un adelanto?
Hay muchas cosas de curso lento y es muy oscuro – agarra el mouse y hace sonar algunos temas que tiene en la computadora: “...que saltes al vacío y no vuelvas nunca...”. – No tiene hits, no es un disco que va a gustar de primera.

- Sólo de Noche cruza al primer mundo?
Va a salir en la Comunidad Europea en la segunda mitad del año. Estamos cerrando un acuerdo con un sello alemán que también firmó con la Abuela Coca. Imaginate, que se interesen en Europa por el primer disco, que le tenemos un cariño especial...

- Cómo te imaginas dentro de cinco años cuando no exista más NTVG?
(salta en la silla) Ehhh...no!!! Estas loca! No veo que se termine en cinco años, noooo. Si ya vamos diez y pasaron al toque!

- Tenes fama de puntual y perfeccionista. Debes de sufrir por eso en este país.
No soy tan perfeccionista, ya ves que...- mira alrededor con cara de qué ves de perfecto en esta habitación? Me río porque tiene razón- Pero sí soy puntual y eso sí me hace sufrir. Llevo años esperando a mis amigos. A veces quisiera ser impuntual y no puedo.

- También tenes fama de cauto en el consumo de estimulantes. En el ambiente se comenta “Emiliano no consume”.
No me atrae el pegue de la merca. Conozco mucha gente que consume y no me gustaría estar como ellos.

- Probaste y no te gustó?
No, nunca probé. No me gusta el pegue visto desde afuera entonces no me interesa estar adentro. Me refiero específicamente a la merca, no? Bueno, los porros ni los cuento. Tampoco estoy todo el día fumando, pero de vez en cuando lo disfruto, sí. Ácido también, pero ahora no hay más, no están vendiendo ese que te hacía reír toda la noche.

- Te imaginas como padre?
Si, ya quiero hijos.

- En serio?
Si, no tengo con quién, pero...(se ríe) Pienso que mi madre tuvo a mi hermana a los 20, yo ya tengo 26... estoy re pasado!

- Qué haces los fines de semana además de dormir y tomar cerveza con amigos?
Mi vida ha cambiado. Antes salía todas las noches hasta las seis de la mañana. Ahora ya no.

- Eso es vejez, sos consciente?
Sí, puede ser, pero me copa. Ahora disfruto de levantarme un sábado de mañana. Hago el mate, toco la guitarra y saco a pasear a la perra.

- Te imaginas de viejo? Sin dientes, encorvado...
No, no me imagino, pero ya va a llegar. No le tengo miedo a la vejez.

- Y si te pido que te imagines ahora, como te ves?
Rodeado de nietos, todo arrugado, mostrándole los tatuajes –muestra el coyote que tiene dibujado en el brazo- y enseñándoles lo que cantaba el abuelo.