EL EFECTO NTVG
Revista Freeway
Por primera vez una banda local va a llena dos Velódromos de
corrido. 30 mil personas. Fué la convocatoria con entrada paga más grande que un
grupo de rock uruguayo logra por sí solo. ¿Sorprende? Sí. Especialmente si se
tiene en cuenta que en el último mes también hubo espectáculos de grupos locales
que agotaron miles de entradas. La Trampa cerca de 14 mil (tres fechas en el
Teatro de Verano); y Buitres 15 mil en un festejo de sus diecisiete años en el
Velódromo. En un mes, tres bandas del medio lograron vender alrededor de 60 mil
entradas, una convocatoria sólo equiparable a la de un partido de Uruguay por
eliminatoria mundialista (ja, qué lejos ahora), o al fenómeno ricotero de
Patricio Rey llenando dos tribunas Olímpicas en el 2001.
El espiral ascendente de convocatoria por parte de grupos uruguayos de rock
quizás empiece con una canción: “El viejo”, de La Vela Puerca, editada en el
2001 en el álbum De bichos y flores. La melodía pegadiza, una historia
costumbrista y un gancho de cántico tribunero hicieron que este tema se abriera
paso en ámbitos ajenos a la música rock tocada por grupos uruguayos. Por
ejemplo, casi todas las radios de frecuencia modulada. También la aparición de
una nueva generación de jóvenes comunicadores contribuyó a darle un marco de
difusión con el lenguaje apropiado al aspaviento que generó una canción, un
rotundo éxito pop que no venía de artistas por completo alejados de un arquetipo
rockero, como ser Jaime Roos o Ruben Rada. Pero también hay que ser sinceros con
otra arista importante de este asunto, que sin dudas contribuyó al despegue
comercial del rock uruguayo: una mejora de la calidad del sonido y la
profesionalidad de los grupos. Guste o no su música o calidad compositiva, La
Vela Puerca se convirtió en una máquina de generar canciones pegadizas bien
grabadas. Por supuesto que en esto influyó la mano de Gustavo Santaolalla y las
posibilidades técnicas que puede pagar un sello multinacional, pero en
definitiva eso fue una conquista de una banda que tenía el material y la
personalidad como para poder ser desarrollada con éxito. Este empuje inicial de
La Vela Puerca fue creando espacios para los que venían atrás.
No se puede explicar un fenómeno en constante crecimiento - como lo es el caudal
de público del rock uruguayo – por un único factor. Si La Vela Puerca fue la
chispa que encendió el fuego, iluminó con ello el pasado y el futuro. Casi 20
años de Cuarteto de Nos, Los Estómagos (después Buitres), Traidores y La Tabaré
no cayó en saco roto. El efímero éxito del Peyote Asesino y Plátano Macho
tampoco. Los que siempre estuvieron estrechamente vinculados al under, como los
Buenos Muchachos, o los que no tocaban para más de cien personas, como Trotsky
Vengarán o La Trampa, también empezaron a caminar fuera, y encontrar nuevos
espacios de difusión y un aumento importante en su público (en el caso de TKYVN
y La Trampa sin dudas, pero también en el de Buenos Muchachos). Y el futuro se
abrió paso con la aparición de bandas con una estética musical vinculada al
reggae y con cierto carisma rockero, el caso de No Te Va Gustar y Once Tiros,
pero también a través de otros grupos cuyo interés musical se enfoca más que
nada en la influencia del rock y del pop anglosajón, como Sórdromo o Astroboy.
Del palo del hard rock clásico creció Hereford, y a su sombra unos cuantos
grupos más, de la misma forma que otros optaron por volcarse a un estilo de pop
electrónico, como lo hizo Cursi.
En seis o siete años los canales de comunicación y los espacios destinados al
rock uruguayo aumentaron de forma progresiva, aunque en un principio el hecho
más paradójico fue la desaparición a contra corriente de las FM con perfil más
rockero (X FM 100.3 y 91.9). Por y a pesar de ello, de forma paulatina, el rock
fue encontrando vasos vinculantes que acabaron por consolidar un discurso
cohesionado, cargado de un aire nacionalista que tal vez no pueda escapar a un
contexto socio cultural más amplio, producto de una reacción terapéutica a la
crisis económica y social del 2002 y del triunfo político de la izquierda. Claro
que esto no deja de ser teoría especulativa, pero muchas veces esa sensación se
percibe fácilmente en el público que asiste a los recitales, y en menor medida
en la actitud y la palabra de muchos músicos. No Te Va Gustar es un buen
ejemplo. Pero quizá el mejor ejemplo haya sido el Pilsen Rock en Durazno del año
2004, año del triunfo electoral de la izquierda, que tuvo un enorme despliegue
de banderas uruguayas y del Frente Amplio en el público, aparte de las banderas
dedicadas a cada banda en particular. El epílogo fueron las palabras de Diego
Martino, cantante de Hereford, que anunció desde el escenario la llegada de
mejores tiempos y de cambios importantes.
Lo cierto es que tampoco nadie le regaló nada a las bandas de rock en Uruguay, y
que a pesar del éxito comercial de alguna de ellas – tal es el caso de La Vela
Puerca y No Te Va Gustar -, todavía la gran mayoría pelea por dedicarse
exclusivamente a la música, y no tener que depender de otras actividades para
darse sustento. También muchos pueden pensar que el éxito de las bandas grandes
se come a las chicas. Pero eso es relativo y tendría que certificarse mediante
algún estudio empírico, y es probable que el resultado sea el contrario. Quizás
el excelente momento de los grupos populares sirva de escaparate y de estímulo
para otros, cuya música en sí está destinada a públicos menores, pero no por
ello deben de resignarse a tocar para cincuenta personas toda la vida, un número
que hace de su arte uno insostenible económicamente.
También es bueno esperar que esta respuesta masiva que ha provocado No Te Va
Gustar – y que también provocan otras bandas - sirva para mejorar
progresivamente el nivel técnico y profesional de todos los que trabajan en
torno al espectáculo del rock en Uruguay. Es por eso que el discurso que une al
rock uruguayo no tiene que caer en el simple chauvinismo, en el dar para
adelante ante todo, en empujar la carroza sin importar lo que vaya arriba; eso
es un error, y es en parte condenarse al fracaso. En toda actividad es
importante la superación. El rock en Uruguay está transitando caminos
inesperados, y cada año parece ponerse delante un nuevo horizonte. En ese
sentido, es muy importante generar y asentar un discurso crítico, que permita
evaluar lo conquistado sin falsas ideologías. Para superarse hay que aprender, y
para aprender es bueno desengañarse de los logros propios. O como dice la letra
de “No se les da”, uno de los mejores temas de No Te Va Gustar: “Si le dan gas a
tu ego no es porque valgas la pena, les divierte que te alejes si te digo lo que
no es”. Bien, a no alejarse entonces de lo que no es.