AUNQUE CUESTE VER EL SOL

 


Es como quedarse en casa. Intimo y calmo, sin muchas exigencias ni vueltas. Son las primeras impresiones que genera “Aunque cueste ver el sol”, jactándose de ser el tercer disco de una banda consagrada.
Caricias y cachetadas en formato canción pululan sin reparar en tiempo ni espacio con aires quejumbrosos y melancólicos. Si bien NTVG nunca se caracterizó por ser un grupo de letras pletóricas de felicidad, la producción de las canciones es montevideanamente gris en contraposición a su anterior disco. En esta nueva obra, los vientos son sutiles y no protagónicos, así como han desaparecido los ritmos centroamericanos en la multiplicidad de estilos que profesa la banda..

“No te quiero acá”, la rabiosa y acelerada serenata a nuestro primer mandatario sólo contribuye a hacer leña del sauce llorón caído. Sin dudas donde mejor se luce NTVG es cuando cabalga a ritmo de reggae en “Verte Reir”, “Reevolución” y “Voy”. Marley rules.

Importantes invitados decoran algunas de las piezas más destacadas. Los Balbis en la nueva murguita “Cielo de un solo color” y Diego Arnedo (bajista de Divididos) con su bombo legüero hace latir a “Ni uno Suelto”. En dicha canción es medular destacar la presencia de Ruben Rada en el cuerpo de Martín Gil (concretamente en la voz). Es como si se hubiera comido al Negro. Gran aporte del joven trompetista de NTVG.
También Sebastián Teysera de La Vela Puerca se adueña de “No llegás a mi” en una impecable colaboración en vocales con Emiliano Brancciari.


Matías Pizzolanti