LOCALES OTRA VEZ

 

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Por Ariel Hergott

 

No te Va Gustar se presentó ante un estadio repleto y demostró que el rock rioplatense no tiene fronteras

Si a alguien le quedaba alguna duda que el rock uruguayo terminó de traspasar las fronteras y se instaló para quedarse en Argentina, el show de NTVG en el Luna Park fue una confirmación más.

El público demostró que captó el mensaje y además de entonar las canciones de los de Brancciari, también lo hicieron con temas de Once Tiros y La Vela Puerca, montando un pequeño Uruguay en el mismísimo centro porteño.

No te va Gustar saltó al escenario tras la presentación de Socio, el nuevo proyecto solista de Federico Lima, que tuvo la aceptación del público al ser uno de los protegidos de NTVG y también venir del otro lado del charco.

Emiliano y sus muchachos arrancaron el show pasadas las 21.50 hs. y por si hacía falta medir las energías de los miles de adolescentes que gritaban por los charrúas, arrancaron con "Al Vacío", "Más Mejor" y "Te quiero más", tres clásicos de sus presentaciones en vivo y que demostraron que la noche transcurriría con los cantos del público casi tapando el sonido de la banda.

Tras entonar "La única voz", vino uno de los temas del último disco, "Vivir muriendo" y allí nuevamente dispararon con un clásico para que entone la gente: "No hay dolor", que obligó a que Emiliano casi no pueda cantar, tapado por los alaridos adolescentes.

Entonces llegó el momento de la "revancha" de la banda y Brancciari contó que en julio iban a entrar al estudio para grabar disco nuevo y querían mostrar un tema nuevo: "Tu lugar (niño)", una canción que demuestra que el próximo disco no se alejará demasiado del de "Todo es tan Inflamable".

Ante un público más calmado, NTVG entonó "No lo ves" y luego la gente comenzó a cantar "Maldición" de Once Tiros, provocando que la banda los acompañe y Brancciari comenzar a anunciar fechas de bandas uruguayas en Buenos Aires.

Llegó entonces el momento en que los charrúas hicieron un mix entre "Cosa Linda" y "Dejame Bailar" para recordar el primer disco aparecido cerca del 2000 con la aparición del primer invitado: Marcelo Fernandez, guitarrista de la banda uruguaya "Buenos Muchachos".

La potencia del bajo de Silvera Guzmán sonó estruendosa para dar paso a "En la Cara" y entonces fueron pegando estrofas de "La soledad", "Solo" y "Verte reir" dando paso a "Nada para ver", todos temas acompañados por las voces de las niñas adolescentes.

Llegó el turno de otro tema nuevo, "Tu nombre", que Brancciari contó que estaba dedicado a su hermana y luego de cantarlo le pidió a todos los que tenían un hermano cerca, le hagan saber cuanto lo quieren. Entonces los propios integrantes de la banda saludaron a sus familiares que estaban en las plateas del Luna y dieron paso a "Cielo de un solo color".

Delirio colectivo cuando la guitarra de Emiliano tocó los acordes de "No necesito nada" y las voces del público se hicieron cargo de la canción y más tarde esas mismas gargantas entonaron "Zafar", de La Vela Puerca, a capella.

Enseguida llegó uno de los temas más potentes de NTVG: "El Oficial", con el aporte "rapero" del trombonista Denis Ramos, al que se le sumó Federico Lima en la voz y nuevamente la guitarra de Marcelo Fernández.

Con "Clara", nuevamente Emiliano se alejó del micrófono para escuchar a la gente y antes de "Tenés que saltar" tocó los acordes de "Hearthbreaker", de Led Zeppelin, banda que muchos de los niños asistentes del show desconocen.

Al momento de tocar "Me cuesta creer", ya la gente estaba nuevamente a tope y fue el momento de tocar "Pensar", no sin antes presentar a cada uno de los que ayudan a la banda detrás de escena.

Para cantar "Fuera de control" subió Pablito Silvera, la voz de Once Tiros y con los acordes de "No era cierto" y el ya clásico "...volvé a tu casa cuando quieras" hacía preveer el fin del show.

Sin embargo, pasadas las 0 hs., la banda volvió a subir a escena y se despidió con "Voy", "Mucho mas feliz" y "Te voy a llevar".

Presentación impecable de No te va Gustar que demostró que el rock uruguayo llegó para quedarse... O que el rock argentino simplemente amplió aún más sus fronteras.