PARTIDAS, LLEGADAS Y ESA TAN ESPERADA CALMA
Volver a estar más en contacto con Uruguay es una de las prioridades de No Te
Va Gustar para 2008. Con poco tiempo para brindis, preparan el VoxPop.
Por Sebastián Auyanet.
Hay cosas que, afortunadamente, pasan solamente en Uruguay. Vayamos al lugar de
los hechos. Complejo MovieCenter, cerca de las doce del mediodía. Previo a la
conferencia de prensa que No Te Va Gustar estaba a minutos de dar (la excusa es
la presentación de TAN, registro doble en CD y DVD del concierto de este año en
el Estadio Charrúa), los músicos estaban charlando entre sí, mientras algunos
fans que habían ganado el derecho de estar ahí gracias a un sorteo se acercaban
tímidamente al precinto formado especialmente para saludar, pedir fotos,
autógrafos y abrazos. Pero aún no estaba dada la luz verde. Entonces los ídolos
aún no eran ídolos y los fans no eran fans. Apenas conversaban entre ellos,
alguno miraba de reojo, pero poca cosa. Eventualmente el evento empezaría y cada
uno iba a ocupar su lugar, pero en ese momento todos podían ser gente esperando
para ver una película o escuchar un discurso.
Hay una ausencia de "divismo" que es palpable en la banda, desde Martín Gil
hasta el propio Emiliano Brancciari. Es cierto: por momentos ambos rozan la
corrección obsesiva, pero se los nota distendidos y tranquilos. Emiliano llega
con su señora y un bronceado de luna de miel por el cual Martín lo carga antes
del abrazo. Unos metros más adelante, dentro de una de las salas que está siendo
acondicionada para la rueda de prensa, Emiliano habla de "vagancia" mientras
Martín escucha: "todas las cosas que estábamos haciendo se redujeron
naturalmente al logo TAN con la llamita arriba. Incluso en el escenario hay tres
tanques con esa sigla. Entonces, cuando lo vimos nos dimos cuenta de que era un
nombre poco entendible pero que representaba mucho al nombre del disco (Todo es
tan inflamable) y así quedó, es el nombre del espíritu que rodeó a todo este
disco y a los shows que hicimos". Ahí mismo nos vamos al Estadio Charrúa,
apuesta de locación arriesgada que terminó teniendo éxito y de la que "existe un
tema de derechos de autor con eso... más de uno se jacta, pero yo te podría
decir que fui yo (risas)".
- ¿Es posible un balance de esa presentación de Todo es tan inflamable en
relación a la respuesta del público? En principio es un disco menos accesible
que los anteriores...
- (Martín) Yo creo que es un disco menos radiable y que eso se notó...
- (Emiliano) Sin duda que este disco es lento y se digiere de la misma forma...
En aquel show creo que lo primero que nos gustó fue ver que la gente estaba en
actitud de escuchar lo que se está tocando. Con el tiempo vimos que empezó a
pegar mucho más fuerte dentro del público. Pero mirá... nosotros sabíamos que
iba a ser lento porque estuvimos en la cocina de eso.
- ¿Hasta qué punto juegan las intenciones musicales en esa cuestión?
- (Martín) Creo que las canciones que entraron en el disco eran las que más
pedían ser tocadas. Se orquestaron de esa manera también por el momento en el
que estábamos.
- Hablemos de cuestiones personales. Ese show venía condicionado por cambios
en el grupo. ¿Cómo fue vivirlo internamente?
- (Emiliano) Es que no estábamos acostumbrados a pasar por un proceso así,
ni a que de una noticia así salieran tantas derivaciones, rumores...
- (Martín) Fue un momento demasiado doloroso, porque además de enfrentar las
pérdidas de tus compañeros y el encare de un recambio tenés que lidiar con un
sinfín de rumores, entonces no sabíamos cómo hacer.
- (Emiliano) La clave fue cerrarnos para ver qué nos pasaba y dejar de darle
bola a todo lo que pasara o se dijera. Por ejemplo yo dejé de usar el mail.
Tenías que explicar uno por uno a cada persona que te escribía cómo había sido
la situación. Tenía que pasar un poco de tiempo y ahora todo se ve con otra
tranquilidad. Que Mateo (Moreno) y Pablo (Abdala) hayan estado en el show
(Abdala dirigió la filmación del show y también un documental sobre la
realización de Todo es tan inflamable) también dejó claras varias cosas que se
decían.
- ¿Qué pasa a nivel musical? ¿Qué es lo que aportó la entrada de Diego
(Bartaburu, batería) y Guzmán (Silveira, bajo) a nivel musical?
- (Emiliano) En este momento apenas versatilidad, porque ellos entraron a
tocar un disco que ya estaba grabado. Pero ya vamos a empezar a tocar canciones
nuevas y otros descartes de discos que estamos empezando a ver. Ahí vamos a
saber bien qué es lo que cada uno le va a ir sumando a la banda. Yo creo que el
sonido de la banda es cada vez más democrático. Una combinación de lo que
aportan todos, más desde que ese núcleo tan fuerte que éramos Mateo, Pablo y yo
se desarmó. Antes había mucho menos espacio para que el resto del grupo
aportara, sino que más bien seguía una misma línea que era obvia porque desde
chicos estábamos los tres con una base definida a nivel creativo y de laburo.
Ahora todos los que quedaron aportan lo suyo.
ALEMANIA NOS ACERCA. "El `mestizo` es la mejor manera de no decir nada", explica
riéndose Martín acerca del género en que se encasilla a la banda y al resto de
grupos latinoamericanos que pasan por ciudades como Dortmund, Düsseldorf o
Bielefeld. "Al principio éramos ska, lo cual estaba todavía más alejado de
nosotros. Hubo un tiempo en que nos habían catalogado como "Latin Rock" y esa
era la que más se ajustaba... pero pintó "Mestizo".
Momento de "pregunta cajón": ¿Una anécdota? "Uh, creo que lo peor fue perder al
Japo (Castex, percusionista) en un vuelo de Madrid a Mallorca", dice Emiliano.
Pierde la mirada y suelta una carcajada. "Estábamos todos arriba del avión y
empezamos `¿Dónde está Japo?` Estábamos pendientes de los instrumentos, de las
valijas... Llegamos al avión y no aparecía. El avión despegó y nos pegamos flor
de susto, hasta nos pusimos a pensar cómo nos íbamos a armar en el escenario sin
él. Por suerte consiguió un vuelo para llegar, cayó con los instrumentos que
faltaban".
- Martín, te falta una anécdota a vos...
- (Martín) Pah, pero yo soy medio malo para eso...
- (Emiliano) Yo tengo otra, sólo que es medio horrible. Pasó en Erlangen.
Resulta que vamos a Alemania siempre sin ningún técnico o asistente. O sea que
tenemos que armar todo: desde los instrumentos hasta el agua que vamos a tomar
arriba del escenario. En un momento veo que no tenía agua y me voy tocando en
una parte instrumental hacia donde está Marcel (Curuchet, tecladista). Veo dos
botellas de cerveza, entonces agarro una y le doy un trago cuando él me grita
`¡no, no, no! ¡de esa no!` Era la botella que había estado usando de `baño`...
Los últimos cuatro temas me los pasé con una calentura bárbara, escupiendo para
todos lados.
- (Martín) Ah, ahora que estamos hablando de bebidas (risas), tengo una que nos
pasó en Höhr. Resulta que caímos a un lugar muy amigable, donde el dueño era muy
buena onda con nosotros. Allá nos hizo tomar una bebida muy popular que se llama
Jagermeister que está hecha a base de hierbas. En ese toque en particular, desde
la mitad del show al final, subía una mujer con una bandejita llena de copitas
para que tomáramos. Ibas tomando entre tema y tema y al final ya nos caía en el
medio de la canción...
- (Emiliano) Bizarro, imaginate que estás tocando y cae alguien con una bandeja
y te lo tenés que mandar en pleno tema. En realidad, después nos enteramos que
era Nico (Fervenza, mánager), el que pedía las rondas de Jagermeister.
- (Martín) Ese regreso en la camioneta fue tétrico.
- Qué otra cosa, además de la posibilidad de testearse en otros escenarios,
les da la gira por Alemania?
- (Emiliano) En esta vuelta puntualmente, nos hizo darnos cuenta de que
queremos volver a estar cerca de la gente, y de Montevideo. Por eso vamos a
hacer dos Teatros de Verano en Abril... Queremos tocar más seguido acá y
queremos que la gente nos pueda ver más de cerca... y nosotros verlos a ellos.
- (Martín) Es que el Teatro de Verano es nuestro lugar preferido para tocar
históricamente... nos encanta. Es como contradictorio que no podamos tocar ahí
porque nos queda más chico.
La nota se termina. Cumplida la formalidad, Emiliano y Martín salen de la sala
para aprovechar y hablar los pocos minutos que tienen antes de la conferencia.
En ese momento, lo que se percibe es similar a la calma que sobreviene a la
tormenta. El nuevo año promete disco de estudio y comienza donde tiene que
comenzar. En Uruguay.