NO TE VA GUSTAR VOLVIÓ RENOVADA
* Con Fernando Cabrera y Ruben Rada en el escenario, y
frente a más de veinte mil personas, la banda uruguaya con mayor proyección
internacional se presentó frente a su público el sábado pasado en el Estadio
Charrúa.
Cuando el lugar de moda en la mitología rockera oriental era hasta el momento el
Velódromo Municipal, No te va gustar mudó su impresionante producción y puesta
en escena al Parque Rivera, en un remozado Estadio Charrúa. Casi 170 minutos de
música, decenas de canciones, y varios invitados conformaron un show completo,
con algunos altibajos en la intensidad, y con varias sorpresas. No sabemos si
los pajaritos del Parque Rivera huyeron a causa del ruido y el movimiento que se
generó en el estadio. Es que allí una de las bandas uruguayas for export , de
mayor convocatoria de los últimos años, presentó su último disco "Todo es tan
inflamable".
Pese a los rumores generados a causa de los cambios en la integración de No te
va gustar, que hicieron hasta pensar en la existencia de problemas internos
entre sus integrantes, pasaron inadvertidos para la nueva formación que se
mostró compacta y prolija sobre el escenario. Uno de los cambios más sorpresivos
fue el alejamiento de una persona de relevante importancia en la génesis y
proceso de la banda, y a su vez. contrapunto artístico del vocalista Emiliano
Brancciari, el bajista Mateo Moreno. Moreno fue invitado el sábado para
interpretar un tema del último trabajo del grupo que ya no integra. Abajo, la
fiesta era compartida tanto por los "veteranos" fanáticos de No te va gustar, y
que no superan en su gran mayoría los 25 años de edad, y por otro lado los
veteranos de la vida complacidos con la banda y su música. También había, como
nunca, una masa inimaginable de niños desde los 5 hasta los 12 años acompañados
por sus padres, lo que demuestra una "verdadera renovación" en el público.
Aquella banda... Tal vez el último trabajo de estudio presentado por No te va
gustar no tuvo la misma devolución del público que sí experimentó en 2002 el
exitoso "Ese fuerte viento que sopla". En el sube y baja del mercado, y en la
popularidad consagrada por los artistas musicales, suele suceder que la condena
o la salvación se limiten (injustamente o no), a la difusión en los medios, la
venta de discos y entradas, y la opinión casi dogmática del público afirmando
exactamente lo mismo: "Este disco no es tan bueno". Opinión claro está-,
surgida del medidor oficial de calidad instalado en una o dos radios, y uno o
dos periódicos. Pero hagamos un repaso. Aquella banda que alguna vez supo tocar
en el liceo 10 como colaboración, el sábado tuvo sobre el escenario al músico
uruguayo Fernando Cabrera, homenajeando con su voz y guitarra al recientemente
desaparecido trovador uruguayo Eduardo Darnauchans, cantando su tema "El
instrumento". Esos muchachos, que tímidamente se fueron ganando un lugar en el
cariño y clamor popular con mucha humildad y trabajo, se dieron el lujo -siendo
hoy artistas consagrados-, de interpretar junto a Ruben Rada la canción "Dedos"
del mítico Tótem. Hasta Mario Benedetti leyó para ellos un extracto de uno de
sus poemas grabado previamente y emitido por las tres pantallas gigantes
ubicadas en el escenario, mientras interpretaban un tema en homenaje al
literato. Versátiles, sin seguir una línea temática y alternando temas intensos
con algunos no tanto, la banda presentó cada una de las canciones demostrando
una gran versatilidad para adaptarse a todas las situaciones musicales. Cuando
tuvo que demostrar la furia en algunos de sus temas, el grupo lo expresó
vivamente. Cuando bajó las revoluciones y se interpretaron canciones como
"Clara", la banda detuvo la euforia, el público acompañó, prendieron los
encendedores y, como mencionamos, "la euforia se detuvo". El cambio de plantel
tal vez les hizo bien musicalmente. Ahora suenan diferente a sus inicios, lo
cual es un proceso lógico de todo artista. Ya no sobresalen aquellos sonidos
latinos, conectándose ahora más al rocanrol. Ya no está Mateo Moreno para
intercambiar miradas y protagonismo con el vocalista Emiliano Brancciari.
Tampoco está Pablo Abdala para ser ovacionado por sus golpes detrás de la
batería. Ahora está Emiliano al frente del escenario, por momentos solo pero
rodeado de músicos. Destellando por encima del resto. Quizás por eso fue
necesario colocar dos pasarelas que sobresalían del escenario para que los
componentes (viejos y nuevos), se acercaran de vez en cuando a la gente,
ensayando una suerte de "presentación", en un gesto aprobado por el público, que
atento devolvió a los nuevos integrantes un tímido aplauso. No te va gustar:
aquella banda de amigos que se juntó para hacer música, hoy demuestra que es una
banda de músicos que son amigos. Tan solo hace falta verlos sobre el escenario,
escuchar sus discos, y ver todo el proceso de su exitosa vida como grupo. Lo
hacen todo bien: son exitosos, se animan a cambiar, sobreviven en un mercado
pequeño, evolucionan, y son reconocidos por colegas y por su gente que es
incondicional a los cambios y así lo demostraron el sábado, aunque no volvieron
a hacer el reclamado "bis", ya que se despidieron y nunca más volvieron, a pesar
de que el público se quedó esperando.
MATIAS ROTULO - Diario La República