EL SÓTANO

(Rosario, Argentina - 05.05.2006)

 

Fotos: Aye, Jonas, Colo, Maia y Marcela para No Era Cierto. Gustavo Villordo para Rosario Rock.

Agradecimiento especial: Marcela, por prestarme la camarita!!!


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La música no tiene límites ni distancias, no conoce de nacionalidades en esto de gustos, Uruguay queda acá al lado, y Latinoamérica es rica en tintes sonoros y cantidad de bandas que van asomando cabeza con el correr de los años.
No Te Va Gustar, junto con La Vela Puerca, Abuela Coca y 11 Tiros, van desembarcando cada vez más en distintas tierras y con más frecuencia, o vamos conociendo a agrupaciones que no llegaron nunca.
Con otro disco bajo el brazo (Aunque cueste ver el sol - 2004), NTVG se presentó en un lugar más acorde a su público, con mucha más fuerza que la 1º vez, con más gente, con más experiencia, etc, etc.
Media cuadra antes de llegar a la puerta, la cola se componía de uruguayos, porteños y rosarinos (obvio), o sea bastantes personas en fila india, cosa rara pero agradable para los que expanden sus gustos musicales.
Con este cuadro, la charla en puerta con unos artesanos orientales fue llevándonos por Colombia, Perú, el Norte Argentino y demás latitudes, hasta llegar al límite del comienzo del show, sin banda soporte y con los aplausos con regularidad murguera. Entonces, ahora sí, "Ya entendí", "Revolución" y "Nadie duerme", vertieron su cóctel de ska, reggae, rock y otras sustancias bailables entrando en el sistema motriz en forma de danza.
Alienándonos con sus estrofas, podemos rescatar mensajes como: "… pero me cuesta creer, me cuesta entender, que al pobre tipo no le importa, si después de muerto nadie se acuerda de él…" ("Me cuesta creer"), o "…les prometiste al pasar una mentira que creyeron sin protestar…" ("No te quiero acá"); donde no dejan de lado sus ideales, machacando en agradables canciones, y hasta dejaron meter la uña al público (a capela y tibiamente acompañado) para "Zafar" (tema de La Vela Puerca) como cover invitado.
Las medidas de esta bebida sonora con nombre contradictorio, a base de batería bajo y guitarra, no escatima sonidos a la hora de bronces (trombón, trompeta y saxo), sumándole la rítmica melosa del piano más la sonante y risueña buena presencia de la percusión, que hasta tiene hinchada propia (la banda del Japonés). Cada uno agitando su costado en el escenario, palmas desde el trombón, cantos desde la trompeta, inclusive detrás de los parlantes pudo verse a uno de los plomos acompañando momentos con algún ruido percutor.
Con sus ansias de no quedar muertos, de no alegar queja alguna y acostumbrarse a lo cotidiano, y extendiendo sus venas abiertas hacia algunas cruces inquisidoras, muestran sus sentimientos a favor de algunas verdades tapadas, en lo que mejor les sale, esa mezcla de murga con candombe, reggae con rock, pasando por el pop, sin que se le note la marca a ninguno, sino más bien creando una fusión, un sinfonía alegre, llevadera y sorprendente.
La postal coloreada a "Clara", "Cielo de un solo color", y salir de la duda con "Tenés que saltar", pasando de murga por el rock, y bajando sin diluirse en "Mañana en el abasto" de Sumo.
El corazón del pogo estaba compuesto en su mayoría por seguidores, que se subieron a la combi o al colectivo para llevar su alma a una fiesta improvisada lejos de sus casas, pero cerca de entreverarse con aplausos de candombe, baile desenfrenado sin molestar y contagio de buena onda, atacando a vivas voces los temas más conocidos y coqueteando con gritos de mujeres en los temas nuevos, donde no aflojaron nunca y siempre les quedaron ganas para más dance.
El mensaje de esta vez parece ser que llegaron con mayor euforia, pasando a estar de pie (antes que nada), llevándonos al final con la alegría de "Más feliz" donde nadie vio venir "Todo un palo" de Los Redondos. "Al vacío" como despedida, y, "No era cierto" con eso de que "…-Volvé a tu casa cuando quieras…-".
Creo que la mayoría podrá rescatar el buen sonido del recital, demostrando que se puede hacer buen sonido con poco, pero bueno al fin; y ya no será necesario volver a casa con ese zumbido en los oídos (a menos que hayan estado pegados al parlante).
Para las 3 de la mañana, nadie se quería ir, pero bueno, el cuerpo empezó a rodar de vuelta, algunos disfrutaron de algo que ya sabían de que se trataba, otros conocieron la onda expansiva de la banda y para los que aún no escucharon al grupo, yo les diría que no lo escuchen, "no les va gustar".

 

Federico López