LA NOCHE DEL MUCHAS GRACIAS

 

Canal 12 - Montevideo


“Es raro todo esto…pero está bueno. Muchas gracias, gente”. Así definió Emiliano Brancciari a su (primer) noche en el Velódromo. Y así fue como se vivió.

Un agradecimiento casi constante y recíproco de la banda hacia el público y del público hacia la banda. Por momentos daba la sensación de estar en el Estadio y no en el Velódromo. “Uruguay, Uruguay, Uruguay”, se entonaba desde las tribunas.
La alegría de la gente quedó demostrada con saltos, aplausos, cánticos y ovaciones.

Como siempre, un público heterogéneo acompañó a NTVG: niños, jóvenes, adultos y abuelos. Cada uno a su manera transmitió el cariño y fidelidad que profesan a la banda. Desde un pequeño a los hombros de su padre que golpeaba las manos con fuerza, hasta los jóvenes que no paraban de saltar y la señora mayor que movía los brazos al ritmo de cada tema. El cantante agradecido: “Gracias por venir con sus hijos, con sus padres; en familia. Que no se pierda nunca eso, muchas gracias”. Y ya de paso aprovechó para dedicar una de sus canciones: “Para vos mami”, exclamó inmediatamente antes de entonar La única voz.

Minutos previos de salir al escenario cuatro pantallas gigantes mostraron un “video casero” con la gira de la banda por ciudades de Europa (Bremen, Basilea, Berlín, Hannover) y las peripecias que atravesaron lejos de su casa. Un video divertido, casero, que mostraba lo más humano de la banda: compartir una gira, estar lejos de su país, pero siendo siempre los mismos.

“Buenas noches, casa” fue la primer oración que pronunció Brancciari al público con su escueta verborrea que lo caracteriza. Y es que era el rencuentro del grupo con su gente, con la gente de su país. Aunque cueste ver el sol una noche sin nubes cubría el Velódromo.

Canciones como Mucho más feliz, Más mejor, No se les da hacían entrar en calor al público en un clima ventoso y algo frío, pero no tanto como se esperaba. El Velódromo estalló con “una triste canción”, como la definió Emiliano antes de empezar a cantarla. “Clarita…”, dijo al tiempo que el público se venía abajo y empezaba a quedar ya afónico, con mucho más por delante.

El grupo tocó como en su casa, cómodo, y con una fuerza increíble.
Los trompetistas se lucieron en todo el escenario, a la cabeza del saxo de Ortiz, que más de una vez dejó de boca abierta a su gente. En canciones como Tenés que saltar su sonido se hizo omnipresente.

UN “POCO MAREADO”: Una apuesta escénica distinta rompió los ojos de quienes iban llegando al lugar. Sin frente ni fondo, sin atrás ni adelante, el escenario ubicado en el medio del Velódromo tenía cuatro caras que iban siendo ocupadas de manera rotativa por los integrantes de la banda. El grupo estaba rodeado por el público que se agolpó a los cuatro costados del escenario. Las bromas no se hicieron esperar, con comentarios de Brancciari aceptando esta propuesta escénica pero reconociendo que estaba un poco mareado de tanto dar vueltas al escenario.

Las cuatro pantallas gigantes utilizadas para la exhibición del video casero sirvieron también para pasar las imágenes en vivo de la banda, desde distintos planos. Un juego de luces ardía sobre el escenario. El sonido se escuchó bien, salvo algunos contratiempos entendibles, que fueron solucionados.

GORDITO PLAGIADOR: También la banda se dio el lujo de presentar algunos temas nuevos (En la cara, No lo ves) que a su vez sirvió como pie para que el grupo expresara su bronca contenida respecto a los comentarios de una inminente separación de sus integrantes. “Para aquellos idiotas que dijeron que No te va a gustar se iba a separar acá va una nueva canción de nuestro nuevo disco, y esto significa que si es nueva, estamos juntos”.

Más adelante, al presentar el tema Fueron, Brancciari volvió a atacar e hizo nuevamente referencia a un periodista del medio, sin nombrarlo. “Vamos a tocar una canción que el mismo idiota que dijo que nos íbamos a separar, la criticó como la peor canción de la historia del rock nacional. Para vos, gordito plagiador”, ironizó el cantante.

También hubo tiempo para homenajes. Al mejor estilo de Luciano Supervielle la banda se dio el gusto de homenajear al líder y fundador del Frente Amplio. Una combinación de sonidos electrónicos y la voz del propio Seregni en frases que quedaron para la historia, (como “el pueblo unido, jamás será vencido”) se repetían a lo largo del tema. La interpretación de A Don José estimuló al público a cantar con fuerza un tema dedicado al prócer.

LA GRAN FAMILIA: Brancciari no solo se cansó de agradecer en nombre de su banda, sino también de parte de todo el rock nacional. Cuando terminó uno de sus temas comenzó entonando: “Soy de la ciudad, con todo lo que ves…”, lo que provocó la alegría de la gente. El mismo público de NTVG cantó el tema entero de La Vela Puerca, reflejo de que el rock nacional ya es una gran familia. Pero esto quedó más demostrado aun cuando Brancciari dedicó uno de sus temas a amigos como “el Chirola de Hereford” o Sebita de la Vela Puerca.

Como es característico el grupo se despidió (o al menos intentaron) con la canción No era cierto. “Hasta mañana para algunos, y hasta el próximo disco para otros”, dijo Brancciari, contento y orgulloso. Pero no sería así de fácil. El público los volvió a reclamar, aunque ya estaban más que satisfechos con lo hecho por la banda. NTVG lo tenía claro y volvió al escenario con una sorpresa. Una despedida carnavalera con todos los integrantes coreando una “salida” cuya letra resumía lo vivido durante toda la noche: un “muchas gracias”.

 

Gastón Pérgola